jueves, 28 de abril de 2016

Caamano

DESEMBARCO DE LAS TROPAS NORTEAMERICANAS, UN DÍA COMO HOY, HACE 51 AÑOS. 28 de abril de 1965

La decisión de intervenir militarmente en la República Dominicana fue una decisión personal del presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson. Este, convencido de la derrota de las fuerzas leales y por temor al surgimiento de "una segunda Cuba" en el caribe, ordenó a las fuerzas armadas estadounidenses, la restauración del orden.

Hasta ese momento, todos los asesores civiles habían estado en contra de la intervención inmediata, abrigando la esperanza de que la parte lealista pudiera poner fin a la guerra civil. El presidente Johnson, sin embargo, siguió el consejo de su embajador en Santo Domingo, W. Tapley Bennett, quien argumentó la ineficiencia y la indecisión de los líderes militares dominicanos leales a Wessin. Bennett sugirió que los EE.UU. interpusieran sus fuerzas entre los rebeldes y los de los lealistas y que aplicaran así un alto el fuego. Luego, los Estados Unidos pidieron a la Organización de Estados Americanos la negociación de un acuerdo político entre las facciones opuestas.

El jefe de Estado Mayor general Wheeler le dijo al general Palmer de la CINCLANT en relación a la intervención militar:
"su ocupación sin previo aviso es para evitar que la República Dominicana se vuelva comunista."

El 28 de abril, bajo el argumento oficial de la necesidad de proteger las vidas de los extranjeros - ninguno de los cuales había sido muerto o herido- una flota de 41 buques fue enviada para bloquear la isla y de esta forma comenzó la invasión de infantes de marina y parte de la 82ª División Aerotransportada. También, se desplegaron alrededor de 75 miembros de la compañía "E" del 7th Special Forces Group. En definitiva, se terminó por enviar a Santo Domingo un contingente de 42,000 soldados e infantes de marina . .

El presidente Lyndon B. Johnson declaró esa noche que había dado órdenes para el desembarco de infantes de marina en Santo Domingo con la finalidad de proteger la vida de ciudadanos norteamericanos y que la OEA había sido informada de esa situación. Otras versiones afirman la invasión se efectuó de forma unilateral y que los delegados de la OEA se enteraron de la invasión por radio y por televisión luego del discurso de Johnson.

No obstante, poco después, los Estados Unidos junto con la OEA, formaron una fuerza militar interamericana para la intervención en la República Dominicana.

Las fuerzas constitucionalistas resistieron la invasión. A media tarde del 30 de abril, se negoció un alto al fuego, auspiciado por el nuncio apostólico en el país Monseñor Clarizzio.

El 5 de mayo fue firmado el «Acto de Ley» de Santo Domingo por el coronel Benoit (lealista), el coronel Caamaño (constitucionalista) y el comité especial de la OEA. Este acto buscaba un total cese de fuego, el reconocimiento de una «Zona de Seguridad Internacional», un acuerdo para ayudar a los organismos de socorro y la inviolabilidad de las misiones diplomáticas.

La Ley estableció el marco para futuras negociaciones, pero no pudo detener todos los enfrentamientos. Los francotiradores constitucionalistas continuaron disparando contra las fuerzas de Estados Unidos, aunque los enfrentamientos entre las facciones dominicanas disminuyeron por un tiempo.

Si bien el desembarco original de los marines el 28 de abril no trajo más de 500 soldados estadounidenses a Santo Domingo, la Administración se movió casi inmediatamente hacia un refuerzo mayor.

Para fines de la primera semana, habían desembarcado 5.000 infantes de marina y tropas paracaidistas. Durante el fin de semana que coincidió con el 19 de mayo, las fuerzas alcanzaron un número mayor del doble, 12.000 soldados.

A fines de la segunda semana, el 8 de mayo, se llegó al máximo con 22.000 tropas de los Estados Unidos en la República Dominica y 8.000 marineros que tripulaban 40 barcos a la vista , en sus costas.

domingo, 24 de abril de 2016

Los Hermanos De Jesús

El pasaje aparece en los tres evangelios sinópticos: es recogido también en Mateo 12:47-50 (47 Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte». 48 Jesús le respondió: «¿Quién es mí madre y quiénes son mis hermanos?». 49 Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos. 50 Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».) y en Lucas 8:19-21 (19 Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud. 20 Entonces le anunciaron a Jesús: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte». 21 Pero él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican».), con palabras muy semejantes.

    En Marcos 6:3, cuando Jesús se encuentra en Nazaret, la muchedumbre se maravilla al oírle predicar en la sinagoga, ya que se trata de su antiguo convecino, y se preguntan:

El mismo pasaje aparece también en Mateo 13:55-56 (55 ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? 56 ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?».), donde se mencionan los mismos nombres de los hermanos de Jesús. En cambio, en Lucas 4:22 (22 Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?».) se omite la referencia a la madre y los hermanos de Jesús, quien es citado solo como «hijo de José».
Evangelio de JuanEditar

En el Evangelio de Juan, mayoritariamente considerado más tardío que los sinópticos, hay también pasajes que hacen referencia a la existencia de hermanos de Jesús:
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Los hermanos de Jesús son también mencionados, además de en los evangelios, en otros libros del Nuevo Testamento:

    En los Hechos de los Apóstoles (Hechos 1:14) se dice que los apóstoles «perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos».

    En la Primera Epístola a los Corintios, Pablo de Tarso habla de los «hermanos del Señor» (1 Corintios 9:5).

    En la Epístola a los Gálatas, también obra de Pablo de Tarso, se menciona a Santiago, «el hermano del Señor» (Gálatas 1:19).

lunes, 18 de abril de 2016

Unesco

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Unesco
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
Flag of UNESCO.svg
Bandera de la Unesco.
Acrónimo Unesco
Tipo Agencia especializada de la ONU
Estatus legal Activo
Fundación 16 de noviembre de 1945
Fundador(es) Francia
México
Líbano
República de China
Grecia
Egipto
Nueva Zelanda
Brasil
Reino Unido
Canadá
Checoslovaquia
Noruega
Sede central Bandera de Francia París, Francia
Coordenadas 48°51′00″N 2°18′22″E / 48.85, 2.306
Ámbito 195 estados miembros y 8 miembros asociados
Directora General Irina Bokova
Sitio web http://www.unesco.org/
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La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (en inglés United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization, abreviado internacionalmente como Unesco,[1] en francés: L’Organisation des Nations Unies pour l’éducation, la science et la culture) es un organismo especializado de las Naciones Unidas. Se fundó el 16 de noviembre de 1945 con el objetivo de contribuir a la paz y a la seguridad en el mundo mediante la educación, la ciencia, la cultura y las comunicaciones. La constitución firmada ese día entró en vigor el 4 de noviembre de 1946, ratificada por veinte países.[2] En 1958 se inauguró su sede principal, en el distrito VII de París.[3] Su directora general es Irina Bokova. A 2014, cuenta con 195 Estados miembro y ocho miembros asociados.[4] [5]

Se dedica a orientar a los pueblos en una gestión más eficaz de su propio desarrollo, a través de los recursos naturales y los valores culturales, y con la finalidad de modernizar y hacer progresar a las naciones del mundo, sin que por ello se pierdan la identidad y la diversidad cultural. La Unesco tiene vocación pacifista, y entre varias cosas se orienta muy particularmente a apoyar la alfabetización. En la educación, este organismo asigna prioridad al logro de la educación elemental adaptada a las necesidades actuales. Colabora con la formación de docentes, planificadores familiares y vivienda, administradores educacionales y alienta la construcción de escuelas y la dotación de equipo necesario para su funcionamiento.

Las actividades culturales buscan la salvaguarda del patrimonio cultural mediante el estímulo de la creación y la creatividad y la preservación de las entidades culturales y tradiciones orales, así como la promoción de los libros y de la lectura.[6] En materia de información, la Unesco promociona la libre circulación de ideas por medios audiovisuales, fomenta la libertad de prensa y la independencia, el pluralismo y la diversidad de los medios de información, vía el Programa Internacional para la Promoción de la Comunicación.

Historia
Críticas a la Unesco
Publicaciones
Véase también
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domingo, 17 de abril de 2016

Caída del bloque del bloque soviético

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Disolución de la Unión Soviética
Disolución de la Unión Soviética
1991 coup attempt1.jpg
Tanques en la Plaza Roja durante el intento de golpe de Estado en 1991.
Otros nombres Disolución de la URSS
Suceso Disolución de la Unión Soviética en repúblicas independientes
Ubicación Flag of the Soviet Union.svg Unión Soviética
Fecha 19 de enero de 1990 - 31 de diciembre de 1991
Participantes Repúblicas Socialistas Soviéticas
Repúblicas Autónomas Socialistas Soviéticas
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Bandera oficial de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1922-1991), también conocida como URSS o Unión Soviética.

La Disolución de la Unión Soviética o la Disolución de la URSS fue la desintegración de las estructuras políticas federales y el gobierno central de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que culminó en la independencia de las quince Repúblicas de la Unión Soviética entre el 11 de marzo de 1990 y el 25 de diciembre de 1991. El Tratado de Belavezha (en ruso, Беловежские соглашения, en bielorruso, Белавежскія пагадненні, en ucraniano, Біловезькі угоди) fue un acuerdo internacional firmado el 8 de diciembre de 1991 por los presidentes de la RSFS de Rusia, RSS de Ucrania y RSS de Bielorrusia Borís Yeltsin, Leonid Kravchuk y Stanislav Shushkiévich, respectivamente, en la reserva natural de Belavézhskaya Pushcha. La firma del Tratado fue comunicada por teléfono al Presidente de la Unión Soviética Mijaíl Gorbachov por Stanislav Shushkiévich.[1] [2] [3] Estos acuerdos declaran la disolución oficial de la URSS poniendo fin a la vigencia del Tratado de Creación de la URSS y el establecimiento de estados neoliberales con economías capitalistas en las antigüas Repúblicas de la Unión Soviética. La disolución del Estado socialista más grande del mundo también marcó el fin de la Guerra Fría.

Con el fin de dejar de lado el estancamiento de la economía soviética, el líder soviético Mijaíl Gorbachov inició un proceso de apertura política (glásnost) y reestructuración económica (perestroika) en el que había sido un Estado totalitario unipartidista. La liberalización llevó al surgimiento de movimientos nacionales y disputas étnicas largamente reprimidos en el interior de diversas repúblicas de la Unión Soviética. Las Revoluciones de 1989 llevaron a la caída de los Estados socialistas aliados a la Unión Soviética, del llamado Bloque del Este, e incrementaron la presión sobre Gorbachov para implementar una mayor democracia y autonomía para las repúblicas constituyentes de la URSS.

Bajo el liderazgo de Gorbachov, el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) introdujo elecciones directas, formó una nueva legislatura central y puso fin a la prohibición de partidos políticos. Las legislaturas de las repúblicas soviéticas empezaron a promulgar leyes que disminuyeron el control del gobierno central y ratificaron su soberanía. En 1989 Mijaíl Gorbachov declaró que los países miembros del Pacto de Varsovia podrían  resolver libremente su porvenir.

El 15 de marzo de 1990 Gorbachov es elegido Presidente de la URSS en el III Congreso de los Diputados del Pueblo de la Unión Soviética. Gorbachov propone la firma de un Nuevo Tratado de la Unión para así salvar al país de la crisis. Ucrania y Armenia entre otras repúblicas exigen su independencia, sin embargo el resto de las repúblicas apoyan el Nuevo Tratado de la Unión. El 11 de julio de 1990, durante la celebración del XXVIII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, Borís Yeltsin anuncia su baja en el PCUS.[4] En las elecciones presidenciales de junio de 1991 Borís Yeltsin, presentándose como independiente, saldría elegido Presidente de la RSFS de Rusia.

El 12 de junio de 1990, el Congreso de los Diputados del Pueblo de la RSFS de Rusia aprobó la Declaración de Soberanía Estatal de la RSFS de Rusia. El 16 de julio de 1990, la Rada Suprema de la RSS de Ucrania aprobó la Declaración de Soberanía Estatal de Ucrania. En 1991 se reconoció la independencia de Estonia, Letonia y Lituania.

Las crecientes reformas políticas llevaron a un grupo de miembros del gobierno y el Comité de Seguridad del Estado (KGB), encabezado entonces por Vladímir Kryuchkov, intentar un golpe de Estado para derrocar a Gorbachov, el entonces Presidente de la Unión Soviética, y volver a establecer un régimen central autoritario en agosto de 1991. Si bien fue frustrado por las protestas populares recogidas por Borís Yeltsin, el entonces presidente de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFS de Rusia), el intento de golpe aumentó el temor de que las reformas fueran revertidas. La mayoría de repúblicas soviéticas empezó a declarar su independencia absoluta.

El 8 de noviembre de 1991, los presidentes de las repúblicas soviéticas de RSFS de Rusia, RSS de Ucrania y RSS de Bielorrusia se reunieron en secreto firmando el Tratado de Belavezha por el que se disolvía la Unión Soviética y se remplazaba por una forma de unión voluntaria conocida como la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Cada vez más impotente frente a los eventos, Gorbachov renunció a su cargo y la Unión Soviética dejó de existir formalmente el 25 de diciembre de 1991.[5] [6] El Soviet Supremo reconocería al día siguiente la extinción de la Unión,[7] disolviéndose y asumiendo Rusia los compromisos y la representación internacional del desaparecido Estado, siendo reconocida como el Estado sucesor de la Unión Soviética en el derecho internacional.[5]

La desintegración de la Unión Soviética está claramente relacionada con el contexto surgido tras el fin de la Guerra Fría y la disolución de otros países del bloque oriental como la disolución de Yugoslavia y la disolución de Checoslovaquia. A diferencia de Checoslovaquia, no fue una disolución totalmente pacífica y prueba de ello es la existencia todavía de conflictos latentes como los de Abjasia, Osetia del Sur, Nagorno Karabaj, Transnistria, Chechenia, o la Crisis en Ucrania de 2013-2015. Pero a diferencia de Yugoslavia, tampoco degeneró en una guerra abierta que en el caso yugoslavo condujo a las Guerras Yugoslavas.

En 1991 la Unión Soviética, que era la superpotencia del bloque socialista, se derrumbó debido a las reformas inaplazables llevadas a cabo por Mijaíl Gorbachov a la vista del colapso económico de la Unión Soviética, a las cuales se oponía la parte más conservadora del Partido Comunista, que era incapaz de recuperar al país de la crisis en la que estaba hundido.

LegadoEditar
Expansión territorial de Rusia entre 1547 y 1725
Ex repúblicas soviéticas en orden alfabético:
1. Armenia, 2. Azerbaiyán, 3. Bielorrusia, 4. Estonia,
5. Georgia, 6. Kazajistán, 7. Kirguistán, 8. Letonia,
9. Lituania, 10. Moldavia, 11. Rusia, 12. Tayikistán,
13. Turkmenistán, 14. Ucrania, 15. Uzbekistán

La disolución de la Unión Soviética fue una de las pérdidas territoriales más repentinas y dramáticas que haya acaecido a algún Estado en la historia. Entre 1990 y 1992, el Kremlin perdió el control directo sobre un tercio del territorio soviético (la mayor parte había sido adquirida entre 1547 y 1945) que albergaba alrededor de la mitad de la población soviética al momento de la desintegración.

Vladímir Putin se expresó acerca del desmantelamiento de la URSS de la siguiente manera:

    La caída de la Unión Soviética ha sido la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX. La epidemia de destrucción se expandió incluso en Rusia. El ahorro de los ciudadanos fue aniquilado y los viejos ideales destruidos.[8] [9] Vladímir Putin

La disolución de la Unión Soviética y la consecuente ruptura de lazos económicos tuvieron como consecuencia una severa crisis económica y una caída catastrófica de los niveles de vida en los años 1990, tanto en las ex repúblicas soviéticas como en todo el Bloque del Este,[10] aun peor que con ocasión de la Gran Depresión.[11] [12] Incluso antes de la crisis financiera rusa de 1998, el producto bruto interno de Rusia era la mitad de lo que había sido a inicios de los años 1990;[12] asimismo, para 2009, algunas poblaciones eran todavía más pobres de lo que fueron en 1989, incluyendo Ucrania, Moldavia, Asia Central y el Cáucaso. Sin embargo, la caída del Estado Socialista más grande del mundo, abriría la puerta a la democracia y la libertad de expresión para que pudieran asentarse en los nuevos estados.
Membresía de las Naciones UnidasEditar

En una carta fechada el 13 de diciembre de 1992, el presidente de la Federación Rusa, Borís Yeltsin informó al Secretario General de las Naciones Unidas que la membresía de la URSS en el Consejo de Seguridad y todos los demás organismos de la ONU serían continuadas por la Federación Rusa, con el apoyo de los 11 miembros de la Comunidad de Estados Independientes.

Los otros catorce Estados independientes creados a partir de las ex repúblicas soviéticas fueron también admitidos en las Naciones Unidas:

    La República Socialista Soviética de Bielorrusia y la República Socialista Soviética de Ucrania ya se habían unido a la ONU como miembros originales el 24 de octubre de 1945, junto con la URSS. Tras declarar su independencia, la República Socialista Soviética de Ucrania cambió su nombre a Ucrania el 24 de agosto de 1991, mientras que el 19 de septiembre de 1991 la República Socialista Soviética de Bielorrusia informó a la ONU que había cambiado su nombre a Bielorrusia.
    Estonia, Letonia y Lituania fueron admitidos en la ONU el 17 de septiembre de 1991.
    Armenia, Azerbaiyán, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán fueron admitidos en la ONU el 2 de marzo de 1992.
    Georgia fue admitida el 31 de julio de 1992.

Colapso económico de la URSSEditar
Artículo principal: Colapso económico de la Unión Soviética
Contracción de las economías exsocialistas después de 1989.

Durante la última parte de los años 1980 se agudizaron ciertos problemas económicos en la URSS y en un lapso relativamente corto, la economía de la Unión Soviética sufrió drásticos cambios. Tanto en la URSS como en la mayor parte de países independientes, se instauraron políticas de transición al capitalismo relativamente rápida, bajo esas políticas, todos los cuales experimentaron severas contracciones de sus economías.

Este colapso posterior a la disolución de la URSS ha recibido varias interpretaciones. Es cierto que en algunos sectores relacionados con las tecnologías de la información y la comunicación, fuera de aplicaciones militares estaban relativamente poco desarrolladas. Esto afectaba particularmente a las telecomunicaciones y el tratamiento de la información. Muchos países tardarían prácticamente una década en recuperar los niveles previos existentes en los últimos años del régimen socialista.
Véase también
Referencias
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Guerra del golfo

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Guerra del Golfo
Problemas de la página
Para otras guerras, véase Guerra del Golfo (desambiguación).
Guerra del Golfo Pérsico o tormenta del desierto
WarGulf photobox.jpg
En el sentido de las agujas del reloj: pozos petroleros kuwaitíes incendiados; tropas británicas en la Operación Granby; cámara de un AC-130 durante un bombardeo; Autopista de la muerte; vehículo de ingenieros de combate M728.
Fecha 2 de agosto de 1990-28 de febrero de 1991 (6 meses y 26 días)
La Operación Tormenta del Desierto oficialmente terminó el 30 de noviembre de 1995.[1]
Lugar Irak, Kuwait, Arabia Saudita e Israel
Resultado Victoria de la Coalición
Consecuencias

    Imposición de sanciones contra Irak
    Eliminación de la fuerza de invasión iraquí de Kuwait
    Grandes pérdidas iraquíes
    Destrucción de las infraestructuras de Irak y Kuwait.

Beligerantes
Coalición:

Bandera de Kuwait Kuwait
Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos
Bandera del Reino Unido Reino Unido

    Bandera de Liga Árabe Liga Árabe
    Bandera de Arabia Saudita Arabia Saudita
    Bandera de Egipto Egipto
    Bandera de Siria Siria
    Bandera de Marruecos Marruecos
    Bandera de Catar Catar
    Flag of Oman.svg Omán
    Bandera de los Emiratos Árabes Unidos EAU
    Bandera de Francia Francia
    Bandera de Dinamarca Dinamarca[2]

Bandera de Bélgica Bélgica
Bandera de Pakistán Pakistán
Bandera de Canadá Canadá
Bandera de Australia Australia
Bandera de Nueva Zelanda Nueva Zelanda
Bandera de España España
Bandera de Italia Italia
Bandera de Bangladés Bangladés
Flag of Niger.svg Níger
Bandera de Argentina Argentina
Bandera de Polonia Polonia
Flag of the Czech Republic.svg Checoslovaquia
Bandera de Grecia Grecia
Bandera de Corea del Sur Corea del Sur
Bandera de Hungría Hungría[3]
Bandera de Noruega Noruega Bandera de Irak Irak
Comandantes
Bandera de Kuwait Jaber Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah

Bandera de los Estados Unidos George H. W. Bush
Bandera de los Estados Unidos Norman Schwarzkopf
Bandera de los Estados Unidos Dick Cheney
Bandera de los Estados Unidos Colin Powell
Bandera de los Estados Unidos Frederick M. Franks
Bandera de los Estados Unidos Calvin Waller
Bandera de Arabia Saudita Fahd bin Abdelaziz
Bandera de Arabia Saudita Abdalá bin Abdelaziz
Bandera de Arabia Saudita Sultan bin Abdelaziz
Bandera de Arabia Saudita Turki bin Faisal Al Saud
Bandera de Arabia Saudita Saleh Al-Muhaya
Bandera de Arabia Saudita Khalid bin Sultan[4] [5]
Bandera del Reino Unido John Major
Bandera del Reino Unido Patrick Hine
Bandera del Reino Unido Andrew Wilson
Bandera del Reino Unido Peter de la Billière
Bandera del Reino Unido John Chapple
Bandera de Canadá Brian Mulroney
Bandera de Canadá Kenneth J. Summers
Bandera de Francia François Mitterrand
Bandera de Francia Michel Roquejoffre
Bandera de Egipto Hosni Mubarak
Bandera de Egipto Mohamed Hussein Tantawi
Bandera de Siria Mustafa Tlass
Bandera de Catar Hamad Al Thani
Bandera de Pakistán Mirza Aslam Beg Bandera de Irak Saddam Hussein

Bandera de Irak Ali Hassan al-Mayid
Bandera de Irak Salah Aboud Mahmoud
Fuerzas en combate
959 600[6] 545 000 (100 000 en Kuwait)[cita requerida]
Bajas
Coalición:
392 muertos[7]
776 heridos[8]
Kuwait:
1 200 muertos[cita requerida] 20 000-35 000 muertos
Más de 75 000 heridos[8] 356 según la coalición
Víctimas civiles en Kuwait:
Más de 1000 muertos[9]

Víctimas civiles en Irak:
Sobre 3 664 muertos[10]
Otras víctimas civiles:
2 muertos y 230 heridos en Israel[11]
1 muerto y 65 heridos en Arabia Saudita[12]
[editar datos en Wikidata]

La guerra del Golfo Pérsico (2 de agosto de 1990-28 de febrero de 1991), o simplemente guerra del Golfo, fue una invasión librada por una fuerza de coalición autorizada por Naciones Unidas, compuesta por 34 países y liderada por Estados Unidos, contra la República de Irak en respuesta a la invasión y anexión iraquí del Estado de Kuwait.

Esta guerra también fue llamada (por el líder iraquí Sadam Husein) como «la Madre de todas las batallas»,[13] y comúnmente conocida como Operación Tormenta del Desierto por el nombre operacional estadounidense de la respuesta militar,[14] también recibió el nombre de Segunda Guerra del Golfo para diferenciarla de la guerra Irán-Irak y la guerra transcurrida entre 2003 y 2011.[15] [16] [17]

El inicio de la guerra comenzó con la invasión iraquí a Kuwait, el 2 de agosto de 1990. Irak fue inmediatamente sancionado económicamente por las Naciones Unidas. Las hostilidades comenzaron en enero de 1991, dando como resultado la victoria de las fuerzas de la coalición. Las tropas iraquíes abandonaron Kuwait dejando un saldo muy alto de víctimas humanas. Las principales batallas fueron combates aéreos y terrestres dentro de Irak, Kuwait, y en la frontera entre Kuwait y Arabia Saudita. La guerra no se expandió fuera de la zona de Iraq-Kuwait-Arabia, aunque algunos misiles iraquíes llegaron a ciudades israelíes. Las causas de la guerra, e incluso el nombre de ella, son aún temas de controversia.

Origen del conflictoEditar
AntecedentesEditar

Posiblemente, la invasión de Kuwait por parte de Irak, estuviese relacionada en un principio con el petróleo, pero en realidad hay más. En meses anteriores, ambos países habían tenido una serie de disputas; Irak alegaba que desde 1980, Kuwait había estado robándole petróleo desde su yacimiento de Rumaylak (situado bajo ambos territorios). Por otra parte, Irak, que dependía del valor del combustible para pagar su deuda externa contraída en la guerra contra Irán (casi 40 000 millones de dólares, con intereses de 3000 millones por año), se sentía afectado por la superproducción de Kuwait y otros países del golfo, que mantenían un precio bajo del insumo. Además, otra posible causa era la necesidad iraquí de acceder al golfo Pérsico desde su puerto de Umm Qasr, lo que implicaba ocupar las islas kuwaitíes de Bubiyan y Warbah. Finalmente, se ha dicho que es muy posible que el presidente Saddam Hussein, necesitara una rápida conquista para mejorar en algo su bajo prestigio, y perfilarse como un líder del mundo árabe.[18] La guerra entre Irak-Iran fue entre los años 1980 y 1988.
La invasión de KuwaitEditar

Al amanecer del 2 de agosto de 1990, las tropas iraquíes cruzaron la frontera de Kuwait con vehículos armados e infantería, ocupando puestos y puntos estratégicos en todo el país, incluyendo el Palacio del Emir. Este movimiento se había planeado con todo cuidado para evitar las sospechas de los servicios de inteligencia de occidente y kuwaitíes. Antes del ataque, los iraquíes comenzaron a moverse desde Basora hacia Kuwait, levantaron grandes campamentos de municiones y logísticos, pero llevando a cabo medidas de engaño, para ello mandaron importantes órdenes por tierra y evitaron el desplazamiento de depósitos de municiones. Esto complicaría más tarde, al lanzarse al ataque, a las unidades blindadas que no pertenecían a la Guardia Republicana Iraquí, que a diferencia de estas últimas, no iban completamente preparadas para el combate. El ejército de Kuwait fue rápidamente vencido, aunque lograron dar el tiempo necesario para que la mayoría de las fuerzas aéreas de aquel país lograsen huir a Arabia Saudita. La lucha más difícil se desarrolló en el Palacio del Emir y los aledaños del cuartel general de la fuerza aérea de Kuwait, donde los miembros de la guardia real lucharon a favor de que la familia real tuviera tiempo de escapar. El más joven de los hermanastros de la familia Jabir, el jeque Sheikh Fadh, militar de carrera y quien comandaba la guardia (entrenada por miembros del SAS británico), estuvo en el grupo de aquellos que murieron. Las tropas saquearon reservas alimenticias y médicas, detuvieron a miles de civiles y tomaron el control de los medios. Una vez consolidada la victoria, comenzaron a llegar a Kuwait City, los temidos "Mukhabarat", la policía secreta iraquí. Irak detuvo a miles de turistas occidentales como rehenes para después intentar usarlos como escudo para las negociaciones. Después de que un breve gobierno títere liderado por [Saddam Hussein] fuese instalado, Iraq anexó Kuwait. Hussein instaló entonces un nuevo gobernador provincial, describiendo lo acaecido como la "liberación" del pueblo de las manos del Emir; esto fue usado principalmente como propaganda de guerra. Aun así, la victoria no fue completa para Saddam. Por todos lados surgieron grupos de resistencia armada liderados por oficiales del ejército kuwaití, que se quedaron a luchar y entrenar civiles con armas del ejército y de la policía.
Diplomacia previa y rechazo internacional hacia la agresión iraquí
La guerraEditar

Como respuesta a estos sucesos, el 16 de enero de 1991 una coalición internacional de 34 países liderada por Estados Unidos y bajo mandato de la ONU, inició una campaña militar con el fin de obligar al ejército invasor a replegarse de Kuwait, atendiendo a la resolución Nº 660 de la ONU. Los países integrantes de la coalición eran: Argentina (a través del Operativo Alfil de la Armada Argentina), Arabia Saudita, Australia, Bangladés, Bélgica, Canadá, Checoslovaquia, Corea del Sur, Dinamarca, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, España, Estados Unidos, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Kuwait, Marruecos, Países Bajos, Níger, Nueva Zelanda, Noruega, Omán, Pakistán, Polonia, Portugal, Catar, Reino Unido, Senegal y Siria. También participaron muyahidines afganos. Para la batalla, la coalición había logrado reunir un ejército de 959 600 hombres, 2000 carros de combate y una flota de 100 barcos de guerra entre los que había seis portaaviones, además de un impresionante despliegue aéreo de al menos 1800 aviones. Cabe destacar que el contingente estadounidense era por mucho el más numeroso con 415 000 soldados.

Los iraquíes disponían de un ejército de 545 000 soldados, 4500 blindados y 700 aviones de combate entre los que había MiG-21, MiG-23, MiG-25, MiG-29, Mirage F-1, Su-24 y algunos bombarderos Tupolev Tu-22K (de todos estos modelos, el más útil era el Su-24 Fencer, por su capacidad multifunción y de operar en todo tiempo). También contaban con un buen número de misiles Scud-B de alcance medio y algunas plataformas móviles con las cuales era posible dispararlos desde cualquier zona en Irak. Todo esto sin mencionar un importante arsenal de armas químicas y biológicas que los iraquíes habían desarrollado durante la guerra contra Irán. La operación Escudo del Desierto, fue la fase inicial de la respuesta total, con la cual se pretendía proteger a Arabia Saudita de una posible ofensiva iraquí. Para ello se enviaron inicialmente fuerzas del Cuerpo de Marines de EE. UU. pobremente equipadas en cuanto a blindados se refiere (sólo contaban con los carros Sheridan). Operación Tormenta del Desierto fue el nombre que se dio a la ofensiva aliada.

La campaña inició el 17 de enero con una serie de bombardeos en los que se utilizaron 100 misiles crucero Tomahawk disparados desde barcos estacionados en aguas del mar Rojo y el golfo Pérsico. Algunos de los blancos alcanzados durante los primeros ataques fueron tres palacios presidenciales, el Ministerio de Defensa, la Dirección de inteligencia militar, cinco estaciones de teléfono, el puente Ashudad, el Cuartel general de la Fuerza Aérea, una fábrica de ensamblaje de misiles Scud, la sede del partido Baath, la sede central de la policía, la estación central de televisión y diferentes ministerios. Durante la primera semana de ataques aéreos, la coalición anunció que se había logrado la destrucción de al menos 350 aviones enemigos, mientras que los iraquíes afirmaban haber derribado 60 aviones aliados. La coalición únicamente reconocería la pérdida de cuatro aviones y más tarde se daría a conocer que una refinería de Khafji en Arabia Saudita había sido atacada por la artillería iraquí.

El 30 de enero de 1991 la propia localidad saudí de Khafji sería tomada por una columna mecanizada iraquí formada por tanques y transportes acorazados; el mismo día, en un enfrentamiento entre fuerzas iraquíes y estadounidenses al sudoeste de Khafji, resultan muertos doce marines.[20]
Ataque a Israel y Arabia SauditaEditar

En un intento por romper la coalición y provocar la salida de Egipto, Siria, Arabia Saudita y otras naciones árabes del conflicto, Saddam Hussein dio la orden de bombardear Israel usando misiles Scud-B para obligar al estado hebreo a entrar en la guerra. La táctica no funcionó y los israelíes se abstuvieron de realizar represalias, pero estos ataques obligaron a la coalición a modificar sus planes. A partir de ese momento, las plataformas móviles con las cuales los iraquíes disparaban contra Israel serían el objetivo principal de los ataques. Para ello se destinaron gran cantidad de F-15 E que gracias a su muy perfeccionado radar APG-70, cumplían con los requisitos para rastrear y destruir las tan escurridizas plataformas de lanzamiento de Scud. En total unos 41 misiles Scud con carga convencional impactarían sobre las ciudades israelíes de Tel Aviv y Haifa.

El pánico se apoderó de los habitantes de Israel, pues temían que Saddam Hussein decidiera lanzar un ataque químico o biológico en cualquier momento. Debido a esto, el gobierno de Israel distribuyó máscaras de gas. El día 19 un bombardeo iraquí causó la muerte de 3 personas y dejó heridas otras 16. Para evitar esto, el ejército de Estados Unidos dispuso la instalación de seis baterías de misiles Patriot, antimisiles Scud, en territorio israelí, dos en Turquía y 21 en Arabia Saudita. A pesar del despliegue de la defensa anti misil, esto no impidió que 46 misiles Scud cayeran sobre territorio saudita, la mayoría en la capital, Riyad. De hecho todavía, hasta el día de hoy, la efectividad de los antimisiles Patriot durante la Guerra del Golfo es objeto de debate.
Campañas de guerraEditar
Alto Mando de la CoaliciónEditar

Seis meses antes del inicio de las hostilidades, ya se había establecido el mando aliado que dirigiría la guerra. Supuestamente, al estar en Arabia Saudí, las fuerzas estaban bajo el mando del ministro de defensa del reino, es decir, el príncipe Khaled bin Sultan, pero el verdadero director era el Mando Central norteamericano. Las bases de todos los cuarteles generales de los países participantes se encontraban en Riyadh desde donde se contactaban con sus gobiernos. El mando de operaciones se le dio al general H. Norman Schwarzkopf, acompañado por su jefe de fuerzas aéreas, el Teniente General Charles Horner. La máxima unidad de comando bajo la que el Mando Central dirigía las tropas era el Tercer Ejército de EE. UU. bajo el mando del Teniente General John Yeosock, que a su vez comandaba a los cuerpos de ejército VII y XVIII de EE. UU., a las fuerzas saudíes y al Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. El jefe británico era el Teniente General sir Peter de la Billière; el jefe francés era el general Michel Roquejeoffre, y finalmente el jefe de las fuerzas terrestres saudíes, el Teniente General Abdul Rahman, dirigía a las fuerzas egipcias, sirias, y demás contingentes árabes. Estas últimas trabajarían muy estrechamente con el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos.[21]
Etapas de la guerra con sus nombre en claveEditar

Como la mayoría de las guerras libradas por fuerzas de Estados Unidos (socio mayoritario), esta mostró una clara división en etapas marcadas por plazos establecidos a través de fechas concretas. En primer lugar, la Operación Escudo del Desierto fue el nombre dado por los estadounidenses al reforzamiento de las defensas de Arabia Saudita, lo que tuvo lugar desde el 2 de agosto de 1990 al 16 de enero de 1991. Algunos países también participaron en esta fase, con sus propias denominaciones. La Operación Tormenta del Desierto fue asimismo el nombre clave norteamericano dado al conflicto aéreo y terrestre que comenzó el 17 de enero de 1991 y finalizó el 11 de abril de 1991. La Operación Sable del Desierto fue también el nombre dado por los estadounidenses a la ofensiva aero-terrestre contra las fuerzas iraquíes que se encontraban en Kuwait, desde el 24 al 28 de febrero de 1991. Por lo tanto se enmarca en la Tormenta del Desierto. Otros aliados dieron nombres como: Reino Unido, Operación Granby; Francia, Operación Daguet; Canadá, Operación Friction.
La campaña aéreaEditar
Artículo principal: Campaña aérea de la Guerra del Golfo
PreparativosEditar

Desde 1991, se ha dado mayor relevancia a las operaciones aéreas de la coalición por el simple hecho de que las acciones iraquíes durante el conflicto, o no están bien documentadas, o no tuvieron importancia alguna para la guerra. Aquí se hace mención a los hechos protagonizados por los aliados.

La campaña aérea comenzó casi inmediatamente después de la invasión a Kuwait el 2 de agosto de 1990. Apenas cinco días después de este hecho, el presidente George Bush anunció que EE. UU. enviaría fuerzas armadas a Arabia Saudí. La 1ª TFW (ala táctica de caza) del mando táctico aéreo de la base aérea de Langley, Virginia, había sido notificada 36 horas antes acerca del despliegue de sus 3 escuadrones, como primera fase de la Operación Escudo del Desierto. Al día siguiente del discurso del presidente, los cazas comenzaron a llegar a Arabia Saudí (a la base aérea de Dhahran), y a su segundo día en el país árabe, comenzaron las misiones CAP (patrulla aérea de combate), junto con aviones F-15C y Tornado ADV de la Real Fuerza Aérea Saudí.

Las directivas de combate de lo que sería la guerra aérea en 1991, fueron dadas a conocer en septiembre de 1990, en una conferencia de prensa dada por el general Michael J. Dugan, que por entonces era Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea. Según él, los principales blancos de ataque serían los sistemas de defensa aérea, los campos de aviación y los aviones, los centros de control, cualquier instalación de producción de armas, y finalmente las unidades blindadas de Irak, con lo cual se alcanzaría un equilibrio "aceptable" de tropas. También dijo el general, que los ataques se centrarían en conseguir la "decapitación", buscando y atacando a Sadam Hussein, su familia, y sus altos oficiales. Esto último desobedecía totalmente las órdenes presidenciales que prohibían el asesinato de líderes extranjeros; el general Dugan fue destituido por esta clara falta de sentido común.

Por su parte, la fuerza aérea iraquí (IAF) no tuvo mucho que hacer antes del inicio de las hostilidades, se enfrentaban a fuerzas aéreas muy superiores en todos los aspectos, y lo único que hicieron a conciencia fue poner a punto su sistema de defensa antiaérea, que comprendía una red semicentralizada que abarcaba todo el país.
La acciónEditar

Luego, ya en 1991, y apenas iniciadas las hostilidades, los italianos lanzaron, dentro de la operación Locusta, ocho aviones Tornado para atacar blancos dentro de Kuwait. Siete de estos aviones debieron abortar la misión debido a problemas logísticos y sólo uno se internó en Kuwait de donde nunca más regresó. El piloto y el navegante fueron declarados desaparecidos. La Fuerza Aérea Británica, por su parte, experimentó serios problemas en sus ataques. El objetivo de los británicos era dejar caer bombas JP-233 para inutilizar las pistas, aunque para esto los aviones debían volar a no más de veinte metros de altura para evitar los radares o de lo contrario serían detectados con antelación. Así, de este modo, los británicos perdieron cinco aviones Tornado en las primeras 400 misiones, lo cual constituyó un récord en la historia de la aviación militar ya que el promedio de aviones perdidos por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos era, hasta ese momento, de un avión por cada 750 misiones. Debido a este incidente, los británicos suspendieron los ataques a baja altura.

La Fuerza Aérea Iraquí efectuó algunas salidas en un intento por defender al país, pero no había mucho que pudiera hacer ya que la coalición contaba con aviones de última generación como el F-15 Eagle, el F-16 Falcon, el F-14 Tomcat, el Panavia Tornado, el F-117 Nighthawk y otros más que eran apoyados por aviones de contramedidas electrónicas como el EA-6P Prowler de la armada estadounidense y el EF-111A de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (por aquella fecha, considerado como probablemente el mejor avión de guerra electrónica del mundo), además del E-3 AWACS, al que se le debe gran parte del éxito de la campaña aérea. De hecho nunca hubo propiamente una batalla aérea, salvo algunos encuentros esporádicos y la mayoría de los aviones de Irak fueron destruidos en los búnkers donde se encontraban o en las pistas (el combate aéreo más largo duró casi 10 minutos). En los combates aéreos, los iraquíes perdieron 39 aviones de los cuales 30 derribos fueron causados por los F-15 Eagle. Se calcula que unos 127 aviones de Irak fueron destruidos durante el conflicto, entre estos se contaban cinco de los seis bombarderos Tupolev Tu-22K con que contaba la nación árabe.

Aun así, un MiG-25 Iraquí logró derribar un F/A-18 Hornet del escuadrón VFA-81 Sunliners procedente del portaaviones Saratoga durante una escaramuza, pero al día siguiente dos F/A-18 Hornet del mismo escuadrón abatieron dos Mig-21 iraquíes. A su vez, los F-15 Eagle de la Fuerza Aérea Real Saudí se encargaron de dos Mirage F-1 iraquíes. Más adelante, un escuadrón de MiG-25 localizó e interceptó a un grupo de F-111 y F-15C. La actuación de los aviones iraquíes logró que los misiles SAM en tierra pudieran derribar uno de los F-15C Eagle. Así mismo, tres F-16 Falcon estadounidenses fueron destruidos por fuego antiaéreo durante una misión de ataque y otros tres más serían abatidos en distintos eventos. Sin embargo, pese a los esfuerzos de los iraquíes, la superioridad de la coalición se fue imponiendo rápidamente y una patrulla de F-15 Eagle abatió dos MiG-25. Durante los encuentros sucesivos sobre los cielos de Irak, los F-15 Eagle estadounidenses lograron abatir cinco MiG-29, ocho MiG-21, dos Su-25, cuatro Su-22, un Su-7 y ocho Mirage F-1. También reseñable fue el derribo de un Mirage F-1 iraquí por un EF-111 estadounidense, el cual le hizo colisionar contra el suelo con maniobras y contramedidas electrónicas. Todavía el 19 de enero un MiG-29 consiguió derribar un Tornado británico, pero pronto se hizo evidente que no había forma de competir con el poderío de la coalición y los mejores pilotos iraquíes decidieron huir en sus aviones hacia Irán. Se estima que un total de 115 aviones militares y 33 aparatos civiles hallaron refugio en suelo iraní. Al final del conflicto se reportó la pérdida de 38 aviones de la coalición, la mayoría abatidos por fuego antiaéreo (esta cifra luego aumentaría).

Privados de fuerza aérea y acosados por intensos bombardeos, las fuerzas terrestres de Irak optaron por proteger sus tropas y su equipo blindado bajo tierra con lo que perdieron toda movilidad. En esta fase se destinaron gran cantidad de F-16C a destruir blindados cuyos chasis se encontraban enterrados en posición de tiro. El objetivo era, una vez alcanzada la supremacía aérea, obtener un equilibrio de fuerzas aceptable para el futuro ataque por tierra. Con el dominio del aire, la coalición incrementó sus ataques a fin de que Saddam Hussein diera la orden de retirarse de Kuwait y aceptara rendirse. Todas las ciudades de Irak fueron blanco de bombardeos y sufrieron severos daños; murieron decenas de miles, ya que lo que los aliados arrojaron su arsenal sobre todo Irak lo que tuvo una inmensa capacidad destructiva equiparable a unas ocho veces la bomba de Hiroshima. En la historia, y comparado con el suceso de Guernica en España, quedarán la ciudades de Amiriya y Fallouja, que fueron escenario de continuos errores en la localización de objetivos por parte de la coalición y fallas en el armamento, y por lo tanto de muchas bajas colaterales. Uno de los incidentes más sonados ocurrió el 13 de febrero cuando dos misiles impactaron un refugio antiaéreo en Bagdad llamado Al-Ameria y provocaron la muerte de 1200 civiles.

Los resultados de la campaña aérea fueron abrumadores para las fuerzas iraquíes y mermaron terriblemente su capacidad de combate por no hablar de su moral. Se estima que al terminar la guerra unos 2435 tanques, 1443 blindados y 1649 piezas de artillería fueron destruidos o inutilizados como consecuencia directa de los demoledores ataques aéreos. Cabe destacar que el A-10A Thunderbolt II estadounidense dio buenos resultados en sus acciones contra los blindados iraquíes.

Según informes de 1991, las fuerzas aéreas de la coalición perdieron en unas 110 000 salidas, un total de 68 aparatos, en misiones de combate, sin contar las 22 aeronaves perdidas en accidentes. Las pérdidas reportadas son:

Estados Unidos:

    1 F-14;
    7 F-16;
    6 AV-8B;
    5 UH-60;
    4 A-6E, AH-64, AH-1J;
    3 UH-1;
    2 F/A-18, OV-10D, OH-58;
    1 AC-130H, B-52G, EF-111A, F-4G, OV-1D, CH-46E, H-46, SH-60B.

En total, 49 aeronaves estadounidenses.

Otras fuerzas aéreas aliadas:

    7 Tornado GR.1 británicos;
    2 F-5 saudíes;
    1 Tornado IDS saudí;
    1 Tornado IDS italiano;
    1 A-4KU kuwaití;

En total, 12 aviones no estadounidenses.
Después del conflictoEditar

La campaña aérea en términos de días fue corta, pero una de las más intensas que jamás se haya realizado antes. De los reportes estadísticos de la guerra, de los cuales muchos aparecieron casi inmediatamente, se dejó en claro el enorme esfuerzo de las fuerzas aéreas de la coalición. La mayoría de las misiones fueron planificadas por el Templar, un super ordenador experto en tácticas, perteneciente al Mando Central de la Fuerza Aérea y ubicado en la base aérea MacDill, en Florida. Este proporcionaba planificación muy detallada para una ofensiva coordinada en masa que implicaría hasta 3000 salidas de aparatos aliados por día.

Se demostró la efectividad y se justificó la enorme inversión hecha en aparatos como el F-117A, y el E-3 Sentry. Si bien el caza Stealth ya había sido puesto a prueba en Panamá, este fue su examen de graduación, en el que no sufrió daño alguno, y sin embargo produjo grandes estragos en puntos vitales de comunicación e inteligencia iraquíes donde ningún sistema antiaéreo pudo detectarlo.

Otros aviones como el C-5 Galaxy y el C-130 Hércules demostraron su incalculable valor para la Fuerza Aérea al transportar un porcentaje considerable de la carga bélica necesaria en el teatro de operaciones. Cabe destacar que el C-5 fue el que transportó la mayoría de los misiles Patriot en su despliegue inicial.

Por otro lado, según reportes, las fuerzas armadas rusas prestaron especial atención a este conflicto y comenzaron una evaluación autocrítica de sus propios sistemas de defensa antiaérea, al ver el completo fracaso de los iraquíes cuya defensa se basaba en el modelo ruso. Para ello, Irak contaba con sistemas tanto de la ex Unión Soviética y franceses. Sin embargo no pudieron hacer frente a aviones como el F-16 y el F-4G Phantom, que iban armados con misiles como el AGM-88 HARM, para la supresión de defensas antiaéreas, y el ALARM de British Aerospace, de idéntica función, que iba montado en los Tornado de las fuerzas aéreas europeas. Se ha dicho que sólo el anticuado carro antiaéreo soviético ZSU-23-4 Shilka, salió con algún honor de la guerra.

Otros aspectos de la campaña aérea también salieron a la luz. Temas tales como la evaluación de antiguos aviones, como el A-10A, acerca de si lograron sobrevivir razonablemente bien en sus operaciones sobre Irak y el Kuwait ocupado, considerando la pobre respuesta de la fuerza aérea iraquí.

Finalmente, se esclareció el que posiblemente fue el tema más polémico luego de la guerra, dado el enorme número de bajas civiles que se produjeron; esto es, las operaciones de bombardeo de establecimientos de producción de armas NBQ. Se confirmó al término del conflicto que las fuerzas aéreas aliadas habían bombardeado en su mayoría a ciegas, con fuentes de información de dudosa credibilidad, que afirmaban que en tales lugares se guardaban o producían armas químicas o biológicas. Los inspectores enviados a los supuestos centros de producción confirmaron que en muchos de los lugares que habían sido bombardeados nunca se habían guardado armas NBQ.
Víctimas civilesEditar

Dentro de la campaña aérea hubo notorios casos de bombardeos que causaron diversas víctimas civiles:

    4 de febrero: Reactores, posiblemente británicos, destruyen un puente repleto de transeúntes en Nasiriya causando 47 muertos civiles y 102 heridos.[22]
    13 de febrero: Dos misiles estadounidenses guiados por láser destruyen el refugio antiaéreo civil de Amariya en Bagdad, causando más de 400 víctimas.[23]
    14 de febrero: bombarderos británicos atacan un puente de autopista en Faluya, pero fallan el objetivo y alcanzan un bloque de apartamentos y un mercado lleno de civiles, causando docenas de muertos.[24]

La campaña terrestreEditar
Preparativos iraquíesEditar

A diferencia de la IAF que no pudo hacer mucho a conciencia antes del comienzo de las hostilidades, el ejército iraquí supo prepararse para una guerra que hasta ese momento, todos pensaban sería de un costo altísimo en vidas para los occidentales. Como ya se ha dicho, una vez alcanzado el control de Kuwait, y enviados los "Mukhabarat" para ayudar a consolidar el poder político en el país invadido, se procedió a fortificar la frontera Kuwait-Arabia Saudí e Irak-Arabia Saudí. Esto lo hicieron durante los seis meses siguientes a la invasión.

Cerca de 350 000 hombres con 4200 carros de combate, 3000 piezas pesadas de artillería, y otros 3000 vehículos acorazados se trasladaron a Kuwait o al sur de Irak para prestar apoyo a las unidades de vanguardia. Las 10 divisiones que habían quedado libres en el frente iraní gracias al acuerdo de paz de 1990, se dirigieron también a Kuwait. Las divisiones del ejército regular se desplegaron a lo largo de las fronteras con las divisiones acorazadas pesadas detrás de ellas. Los iraquíes construyeron bermas para ocultar los carros, e inmediatamente después de la línea exterior de defensa se encontraba la infantería y bunkers dispuestos a menudo en forma triangular, los que además eran apoyados por carros con sus chasis enterrados en posición de tiro. En total eran unas 20 divisiones las que desplegaron como primer escalón desde la costa kuwaití hacia el oeste a unas 50 millas, las cuales provenían de los cuerpos de ejército II, III y VII.

En cuanto al apoyo extra dado a estas fuerzas, se emplazaron misilies antibuque Silkworm provenientes de China para defender la costa de posibles desembarcos, además de los Scud, cuyo objetivo era tener a alcance de tiro las bases aliadas de Dhahran y Riyadh en Arabia Saudí, y al menos cinco grupos de artillería independientes. Finalmente, las tropas de elite de la Guardia Republicana iraquí, por lejos mucho mejor equipadas, se mantuvieron como reserva estratégica al sur de Basora.[25]
Preparativos de la coaliciónEditar

Desde un principio los altos mandos occidentales que se encargarían de planificar y llevar a cabo las acciones terrestres en el teatro de operaciones, sabían que la mayor amenaza iraquí era su gran número de carros de combate y vehículos acorazados, independiente de si eran avanzados o no. Se distinguen dos etapas globales en los despliegues que hicieron los aliados en la Operación Escudo del desierto y Tormenta del Desierto. Así, inicialmente se desplegaron casi medio millón de hombres en Oriente Medio para proteger a Arabia Saudí, y luego en noviembre de 1990, otros 200.000 más recibieron la orden de movilizarse para dar ya en este año, la posibilidad de lanzar un ataque contra Irak. La segunda fase fue simplemente un aumento del número de soldados para dar superioridad a la coalición. Todo este imponente movimiento de tropas a un continente tan lejano fue posible gracias a décadas de planificación por parte de las fuerzas armadas estadounidenses, las cuales habían estado pendientes desde hacía ya tiempo de un posible conflicto con la Unión Soviética en Medio Oriente, y para lo cual habían formado un Mando Central con cuartel general (HQ) en la base aérea MacDill en Florida.

Todo el despliegue comenzó a hacerse realidad el 3 de agosto de 1990, cuando el secretario de defensa Dick Cheney viajó a Arabia Saudí para reunírse con el rey Fadh, ahí acordaron que era necesario enviar fuerzas norteamericanas para repeler la amenaza iraquí. Las primeras tropas en desplegarse fueron el XVIII Cuerpo Aerotransportado y la 82 División Aerotransportada. Luego le seguirían los contingentes del Ejército de EE. UU. algunos de los cuales estaban cubiertos por apoyo aéreo propio en forma de AH-64 Apache, sistemas MLRS, carros de combate pesados y defensa antiaérea (proporcionada por los misiles antiaéreos Patriot de la 11 Brigada, y Hawk), las fuerzas especiales del Ejército de EE. UU., y el destacamento Delta de Operaciones Especiales. Todas estas tropas siguieron un protocolo similar bajo un procedimiento conocido como Plan de Operaciones 90-1002. Sin embargo, las unidades del Cuerpo de Marines, específicamente la 1ª y 7ª Brigada del Cuerpo Expedicionario de Marines, y las de la 82 División Aerotransportada, tuvieron en un principio sobre ellos el temor de no poder detener una posible incursión iraquí, al no contar con carros de combate pesados, esto cambió cuando recibieron sus M60 Patton. Además, los marines llevaron su propio apoyo aéreo contando con los helicópteros CH-53, CH-46, UH-1 y AH-1W, así como aviones F-18 y AV-8B.

Paralelo a los movimientos de tropas norteamericanos, los demás países hacían los suyos propios. Los británicos, a través de la Operación Granby 1 desplegaron las primeras tropas de tierra para apoyar inicialmente a la RAF y a los aliados. Se envió a la 7ª Brigada Acorazada, unidades especializadas en guerra NBQ, apoyo sanitario provisto por algunos Reales Regimientos de Ingenieros, comunicaciones, etcétera.

Los franceses, por su parte cooperaron desplegándose en septiembre de 1990, luego de un altercado diplomático en unas de sus embajadas en Kuwait. Sus elementos eran la 6ª División Ligera Acorazada de la Fuerza de Acción Rápida francesa, apoyados por helicópteros Gazelle.

Por parte de los árabes, hubo una muestra muy dispar de poderío. Los saudíes mostraron su gran arsenal mayoritariamente occidental, con su Guardia Republicana como los mejores exponentes en cuanto a adiestramiento militar se refiere. Egipto aportó unos 35 000 hombres, con oficiales muy experimentados, constituyendo el mayor contingente proporcionado por un país árabe a la causa; el resto de las contribuciones fue una mezcla de unidades de combate de diverso estado de preparación bélica. Finalmente, por mucho, las tropas más motivadas eran los propios kuwaitíes que habían logrado escapar y rearmarse con los fondos de la familia real en el exilio; ellos formaron dos Brigadas de Liberación: una se llamó Shid ("de los mártires"), y la otra Fahad ("El comienzo").
La acciónEditar
Mapa del plan de invasión terrestre.

Antes del inicio de la operación "Sable del desierto" -nombre con el cual se conoció la ofensiva terrestre masiva aliada sobre Kuwait- ya se habían estado ejecutando misiones secretas tras las líneas enemigas, con el objeto de destruir ciertos elementos vitales de los iraquíes. Famosas llegaron a ser las unidades del escuadrón B de las fuerzas SAS británicas llamadas en nombre clave, Bravo One Zero, Bravo Two Zero y Bravo Three Zero. Estos grupos de ocho hombres cada uno, cruzaron las frontera a fines de enero con órdenes de proporcionar información acerca de emplazamientos de misiles Scud escondidos, destruir dichos misiles, líneas terrestres de comunicación del ejército y fuerza aérea iraquí. Su principal objetivo eran los TEL de los Scud, dado el peligro de que Israel entrara en el conflicto. Algunos de estos hombres fueron asesinados o capturados por los iraquíes.

El 13 de febrero de 1991, algunas unidades de la 1ª y 2ª División de Marines desplegadas en la frontera con Árabia Saudita realizaron algunas incursiones de tanteo dentro de Kuwait con el objetivo de medir el peligro con vistas a iniciar un ataque por tierra. Una de estas unidades estadounidense fueron las fuerzas especiales (F.A.S.T.)las cuales penetraron en Kuwait para destruir las fuerzas enemigas y los depósitos de tanques y artillería emplazadas en el centro de la ciudad y al mando del primer teniente Martín Villanueva sometieron a las fuerzas enemigas causándoles más de 176 bajas y la captura de todos los depósitos ahí pertrechados, siendo una de las batallas mas sangrientas y de alta resistencia por la fuerza enemiga , fue una gran victoria para los Marines y sus fuerzas especiales , Lo cierto es que los Iraquíes habían comenzado a replegarse desde principios de febrero y la moral de las tropas era baja. De las 42 divisiones desplegadas en Kuwait, al menos 14 habían sido desbandadas y sólo 19 conservaban entre un 60 % y un 70 % de sus capacidades de combate. El resto de las fuerzas Iraquíes se hallaba en una situación precaria y comenzaron las deserciones en masa.

El plan del general Norman Schwarzkopf dependía de mantener una fuerza significativa de marines frente a las costas de la capital de Kuwait, lo cual hizo creer a los Iraquíes que las fuerzas estadounidenses efectuarían un desembarco y los obligó a concentrar sus tropas en esa zona. El siguiente paso de la coalición fue movilizar el grueso de sus fuerzas hacia el Oeste, en dirección a la línea Wadin al Batin donde las defensas Iraquíes consistían en meros montículos de arena, dispersos y no guarnecidos además de zanjas y campos minados. Las fuerzas estadounidenses estuvieron acompañadas por la 6ª División acorazada, Daguet francesa, y la 1ª británica, con las célebres Desert Rats. Los franceses ocuparon todo el tiempo la posición más occidental funcionando como un escudo protector para el resto de las fuerzas aliadas. El plan recibió el nombre de Hail Mary y consistía en rodear a las fuerzas enemigas a través de un flanco para envolverlas, sorprenderlas y al mismo tiempo cortarles la retirada.

A los dos días de haber iniciado el asalto terrestre, unos cien mil soldados iraquíes se rindieron en masa ante las fuerzas de la coalición que avanzaban sin ningún problema. Incluso uno de los oficiales estadounidenses mencionó que atravesaban las pocas líneas iraquíes que encontraban como "cuchillo en mantequilla". La única batalla por tierra de cierta importancia fue denominada "73 Easting" en la que carros de combate del séptimo cuerpo se toparon con la división Tawakalna de la Guardia Republicana, con más de 3000 blindados, que se retiraban y comenzaron un enfrentamiento que duró seis horas y que se convirtió en la mayor batalla de blindados de la historia reciente, por detrás de la batalla de Kursk. Cabe destacar en esta batalla el hecho de que 9 M1 Abrams y 2 M2/M3 Bradley 2 desbandados abatieron a más de 300 tanques T-72 y T-80 de la división Tawakalna mientras buscaban al grupo principal.

El 25 de febrero un misil Scud impactó contra un cuartel estadounidense ubicado en Arabia Saudita y causó la muerte inmediata de 25 soldados y 50 más resultaron gravemente heridos. El 28 de febrero de 1991 Irak se rindió y aceptó las condiciones impuestas por las Naciones Unidas. En ese momento las fuerzas francesas de la 6ª División acorazada se hallaban a sólo 150 kilómetros de Bagdad. Al final del conflicto, la coalición internacional informó de la pérdida de 378 soldados y unos 1000 resultaron heridos. Los iraquíes se llevaron la peor parte ya que sus bajas oscilaron entre los 25 000 y 30 000 muertos. Mientras los iraquíes se retiraban incendiaban los pozos de petróleo de Kuwait.
La posguerraEditar

Tras el conflicto, la ONU impuso a Irak un severo embargo que produjo gravísimos trastornos sociales y económicos en el país.

En julio de 1992, aviones británicos y estadounidenses despegaron desde Turquía y quemaron cultivos en Irak.

El 30 de junio de 1993, Estados Unidos bombardeó Irak en represalia por una supuesta conspiración para asesinar a George Bush.

Del 16 de diciembre al 19 de diciembre de 1998, mientras en EE. UU. arreciaba el "escándalo Lewinsky", EE. UU. y Reino Unido llevaron a cabo sobre Irak una serie de bombardeos a la que llamaron Operación Zorro del Desierto.

En el año 2002 George W. Bush acusa a Irak de constituir un «eje del mal», junto con Corea del Norte e Irán, desencadenando la Invasión de Irak de 2003 bajo pretexto de tener gran cantidad de armas de destrucción masiva y de tener vínculos con Al Qaeda.

El 5 de noviembre de 2006, tras dos años de juicio, Husein fue condenado, junto con otros dos acusados, "a morir en la horca" por el Alto Tribunal Penal iraquí, que lo encontró culpable de haber cometido un crimen contra la Humanidad, por la ejecución de 148 chiítas de la aldea de Duyail en 1982. También se le atribuye a su responsabilidad el ataque químico a Halabja (1988), el aplastamiento de la rebelión chiíta (1991), las fosas comunes (1991), la guerra contra Irán (1980-88) y la invasión de Kuwait (1990).

La ejecución de Saddam Hussein tuvo lugar el día 30 de diciembre de 2006, aproximadamente a las 06:05 hora local (03:05 GMT), como sentencia del juicio, el exdictador fue condenado a la horca. Se le ejecutó en presencia de un clérigo, un médico y un juez. Su cuerpo fue entregado a sus familiares para ser enterrado en su ciudad natal de Tikrit.
Véase tambiénEditar

    Incendios petroleros de Kuwait

ReferenciasEditar

    ↑ «Historical Events on 30th November». Historyorb.com. Consultado el 19 de marzo de 2010.
    ↑ «Den 1. Golfkrig». Forsvaret.dk. 24 de septiembre de 2010. Consultado el 1 de febrero de 2011.
    ↑ Foreign Affairs
    ↑ Gulf War, the Sandhurst-trained Prince Khaled bin Sultan al-Saud was co commander with General Norman Schwarzkopf www.casi.org.uk/discuss
    ↑ General Khaled was Co-Commander, with U.S. General Norman Schwarzkopf, of the allied coalition that liberated Kuwait www.thefreelibrary.com
    ↑ Gulf War Coalition Forces (Latest available) by country www.nationmaster.com
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Gerra fría

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Guerra Fría
Para el episodio de Doctor Who, véase La Guerra Fría.
Mapa del mundo en Guerra Fría en 1980, en tonos de rojo los aliados de la URSS y otros países comunistas, y en tonos de azul la OTAN y sus aliados capitalistas; los puntos rojos significan guerrillas comunistas y los puntos azules guerrillas anticomunistas.

La Guerra Fría fue un enfrentamiento político, económico, social, militar, informativo e incluso deportivo iniciado al finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuyo origen se suele situar en 1947, durante las tensiones de la posguerra, y se prolongó hasta la disolución de la Unión Soviética (inicio de la Perestroika en 1985, caída del muro de Berlín en 1989 y golpe de Estado en la URSS de 1991), entre los bloques occidental-capitalista liderado por Estados Unidos, y el oriental-comunista liderado por la Unión Soviética. Las razones de este enfrentamiento fueron esencialmente ideológicas y políticas.

Si bien estos enfrentamientos no llegaron a desencadenar una guerra mundial, la entidad y la gravedad de los conflictos económicos, políticos e ideológicos, que se comprometieron, marcaron significativamente gran parte de la historia de la segunda mitad del siglo XX. Las dos superpotencias ciertamente deseaban implantar su modelo de gobierno en todo el planeta.

Ninguno de los dos bloques tomó nunca acciones directas contra el otro, razón por la que se denominó al conflicto «guerra fría».

Origen del términoEditar

En el sentido específico de señalar las tensiones geopolíticas entre la Unión Soviética y Estados Unidos, el término Guerra Fría ha sido atribuido al financiero estadounidense y consejero presidencial Bernard Baruch.[1] El 16 de abril de 1947, Baruch dio un discurso en el que dijo «No nos engañemos: estamos inmersos en una guerra fría».[2] El término fue popularizado también por el columnista Walter Lippmann con la edición en 1947 de un libro titulado Guerra fría.[3]
AntecedentesEditar
Tropas estadounidenses en Vladivostok, en agosto de 1918, durante la intervención estadounidense en la Guerra Civil Rusa.
Véase también: Temor rojo
Artículo principal: Orígenes de la Guerra Fría

Existe un cierto desacuerdo sobre cuándo comenzó exactamente la Guerra Fría. Mientras que la mayoría de historiadores sostienen que empezó nada más acabar la II Guerra Mundial, otros afirman que los inicios de la Guerra Fría se remontan al final de la I Guerra Mundial, en las tensiones que se produjeron entre el Imperio Ruso, por un lado, y el Imperio Británico y Estados Unidos, por el otro.[4] El choque ideológico entre comunismo y capitalismo empezó en 1917, tras el triunfo de la Revolución rusa, de la que Rusia emergió como el primer país socialista. Este fue uno de los primeros eventos que provocó erosiones considerables en las relaciones ruso-estadounidenses.[4]

Algunos eventos previos al final de I Guerra Mundial fomentaron las sospechas y recelos entre soviéticos y estadounidenses: la idea bolchevique en el cual el capitalismo debía ser derribado por la fuerza para ser reemplazado por un sistema comunista,[5] la retirada rusa de la I Guerra Mundial tras la firma del Tratado de Brest-Litovsk con el Segundo Reich, la intervención estadounidense en apoyo del Movimiento Blanco durante la Guerra Civil Rusa y el rechazo estadounidense a reconocer diplomáticamente a la Unión Soviética hasta 1933.[6] Junto a estos diferentes acontecimientos durante el periodo de entreguerras agudizaron las sospechas: la firma del Tratado de Rapallo y del Pacto germano-soviético de no agresión son dos notables ejemplos.[7]
La II Guerra Mundial y la posguerra (1939-1947)Editar

Durante la guerra, los soviéticos sospechaban que británicos y estadounidenses habían optado por dejar a los rusos el grueso del esfuerzo bélico, y que forjarían una unión contra los soviéticos (Operación Impensable) una vez que la guerra estuviera decidida a favor de los aliados, para forzar a la URSS a firmar un tratado de paz ventajoso para los intereses occidentales. Estas sospechas minaron las relaciones entre los aliados durante la II Guerra Mundial.[8]

Los aliados no estaban de acuerdo en cómo deberían dibujarse las fronteras europeas tras la guerra.[9] El modelo estadounidense de «estabilidad» se basaba en la instauración de gobiernos y mercados económicos parecidos al estadounidense (capitalista), y la creencia de que los países así gobernados acudirían a organizaciones internacionales (como la entonces futura ONU) para arreglar sus diferencias.[10]

Sin embargo, los soviéticos creían que la estabilidad habría de basarse en la integridad de las propias fronteras de la Unión Soviética.[11] Este razonamiento nace de la experiencia histórica de los rusos, que habían sido invadidos desde el Oeste durante los últimos 150 años.[12] El daño sin precedentes infligido a la URSS durante la invasión nazi (alrededor de 27 millones de muertos y una destrucción generalizada y casi total del territorio invadido[13] ) conminó a los líderes moscovitas a asegurarse de que el nuevo orden europeo posibilitara la existencia a largo plazo del régimen soviético, y que este objetivo solo podría conseguirse mediante la eliminación de cualquier gobierno hostil a lo largo de la frontera occidental soviética, y el control directo o indirecto de los países limítrofes a esta frontera, para evitar la aparición de fuerzas hostiles en estos países.[9]
Las conferenciasEditar
Los «Tres Grandes» durante la Conferencia de Yalta: Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt y Iósif Stalin.
Véanse también: Conferencia de Teherán, Conferencia de Yalta y Conferencia de Potsdam.

Durante la Conferencia de Yalta, en febrero de 1945, los aliados trataron de crear un marco sobre el que trabajar en la reconstrucción de la Europa de la posguerra, pero no se llegó a ningún consenso.[14] Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, los soviéticos ocuparon de facto las zonas de la Europa del Este que habían defendido, mientras que las fuerzas estadounidenses y sus aliados se mantenían en la Europa Occidental. En el caso de la Alemania ocupada, se crearon las zonas de ocupación aliada en Alemania y una difusa organización cuatripartita compartida con franceses y británicos. Para el mantenimiento de la paz mundial, los aliados crearon las Naciones Unidas, pero su capacidad de actuación estaba limitada por el Consejo de Seguridad, en el que las potencias victoriosas de la II Guerra Mundial se aseguraron el poder de vetar aquellas acciones contrarias a sus intereses.[15] La ONU se convirtió así durante sus primeros años en un foro donde las potencias se enzarzaban en luchas retóricas, y que los soviéticos utilizaban con fines propagandísticos.[16]

En la Conferencia de Potsdam, iniciada a finales de julio de 1945, emergieron las primeras diferencias relevantes acerca de Alemania y la Europa del Este;[17] Los participantes de la conferencia no ocultaron sus antipatías, y el uso de un lenguaje belicoso confirmó las intenciones mutuamente hostiles que defendían cada vez con más ahínco.[18] Durante esta conferencia, Truman informó a Stalin que los Estados Unidos habían creado una nueva arma. Stalin, que ya estaba al tanto de los avances estadounidenses en el desarrollo de la bomba atómica, expresó su deseo de que aquella nueva arma fuera usada contra Japón.[19] Una semana después de finalizar la conferencia, los Estados Unidos lanzaron la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki.
El telón de aceroEditar
Artículo principal: Telón de Acero

En febrero de 1946, George Kennan escribió desde Moscú el conocido como Telegrama Largo, en el que se apoyaba una política de inflexibilidad con los soviéticos, y que se convertiría en una de las teorías básicas de los estadounidenses durante el resto de la Guerra Fría.[20] En septiembre de ese mismo año, los soviéticos respondieron con otro telegrama firmado por Nóvikov, aunque escrito junto con Viacheslav Mólotov; en este telegrama se sostenía que Estados Unidos usaba su monopolio en el mundo capitalista para desarrollar una capacidad militar que creara las condiciones para la consecución de la supremacía mundial a través de una nueva guerra.[21]

Semanas después de la recepción del «Telegrama Largo», el primer ministro británico Winston Churchill pronunció su famoso discurso sobre el Telón de Acero en una Universidad de Misuri.[22] El discurso trataba de promover una alianza anglo-estadounidense contra los soviéticos, a los que acusó de haber creado un «telón de acero» desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático.[23]
De la teoría de la contención a la guerra de Corea (1947-1953)Editar
Artículo principal: Guerra Fría (1947–1953)

Hacia 1947, los consejeros del presidente estadounidense Harry S. Truman le urgieron a tomar acciones para contrarrestar la creciente influencia de la Unión Soviética, citando los esfuerzos de Stalin para desestabilizar los Estados Unidos y azuzar las rivalidades entre los países capitalistas con el fin de provocar una nueva guerra.[24]

En Asia, el ejército comunista chino había ocupado Manchuria durante el último mes de la II Guerra Mundial y se preparaba para invadir la península coreana más allá del paralelo 38.[25] Finalmente, el ejército comunista de Mao Zedong, aunque fue poco receptivo a la escasa ayuda soviética, consiguió derrotar al pro-occidental ejército nacionalista chino (Kuomintang), apoyado por Estados Unidos.[26]
EuropaEditar

Desde finales de la década de 1940, la Unión Soviética consiguió instaurar gobiernos marioneta en Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Rumanía y Alemania Oriental, lo que le permitió mantener una fuerte presencia militar en estos países.[27] En febrero de 1947, el gobierno británico anunció que no podía seguir financiando al régimen militar griego contra los insurgentes comunistas en el contexto de la Guerra Civil Griega. El gobierno estadounidense puso en práctica por primera vez la Teoría de la Contención,[28] que tenía como objetivo frenar la expansión comunista, especialmente en Europa. Truman enmarcó esta teoría dentro de la Doctrina Truman, dada a conocer a través de un discurso del presidente en el que se definía el conflicto entre capitalistas y comunistas como una lucha entre «pueblos libres» y «regímenes totalitarios».[28] Aunque los comunistas griegos fueron apoyados principalmente por el dirigente comunista yugoslavo Josip Broz Tito, los Estados Unidos acusaron a los soviéticos de tratar de derrocar al régimen griego para expandir la influencia soviética.
El Plan MarshallEditar
Alianzas económicas en Europa (1949-1989).
Artículo principal: Plan Marshall

En Estados Unidos se extendió la idea de que el equilibrio de poder en Europa no se alcanzaría sólo por la defensa militar del territorio, sino que también se necesitaba atajar los problemas políticos y económicos para evitar la caída de la Europa Occidental en manos comunistas.[27] Sobre la base de estas ideas, la Doctrina Truman sería complementada en junio de 1947 con la creación del Plan Marshall, un plan de ayudas económicas destinado a la reconstrucción de los sistemas político-económicos de los países europeos y, mediante el afianzamiento de las estructuras económicas capitalistas y el desarrollo de las democracias parlamentarias, frenar el posible acceso al poder de partidos comunistas en las democracias occidentales europeas (como en Francia o Italia). Asimismo, el Plan Marshall constituyó la remodelación de numerosas ciudades europeas que habían quedado destruidas por la Segunda Guerra Mundial.[29]

Stalin vio en el Plan Marshall una táctica estadounidense para mermar el control soviético sobre la Europa Oriental. Creyó que la integración económica de ambos bloques permitiría a los países bajo órbita soviética escapar del control de Moscú, y que el Plan no era más que una manera que tenían los EE. UU. para «comprar» a los países europeos.[30] Por lo tanto, Stalin prohibió a los países de la Europa Oriental participar en el Plan Marshall. A modo de remiendo, Moscú creó una serie de subsidios y canales de comercio conocidos primero como el Plan Molotov, que poco después se desarrollaría dentro del COMECON.[6] Stalin también se mostró muy crítico con el Plan Marshall porque temía que dichas ayudas provocaran un rearme de Alemania, que fue una de sus mayores preocupaciones respecto al futuro de Alemania tras la guerra.
El bloqueo de BerlínEditar
Artículo principal: Bloqueo de Berlín

En 1948 como represalia por los esfuerzos de los occidentales por reconstruir la economía alemana, Stalin cerró las vías terrestres de acceso a Berlín Oeste, imposibilitando la llegada de materiales y otros suministros a la ciudad.[31] Este hecho, conocido como el Bloqueo de Berlín, precipitó una de las mayores crisis de principios de la Guerra Fría. Ambos bandos usaron este bloqueo con fines propagandísticos: los soviéticos para denunciar el supuesto rearme de Alemania favorecido por Estados Unidos, y los estadounidenses para explotar su imagen de benefactores —como en la llamada Operación Little Vittles, donde los aviones que contrarrestaban el bloqueo de Berlín lanzaron dulces entre los niños berlineses—.

El puente aéreo organizado por los aliados, destinado a proveer de suministros al bloqueado sector occidental de la ciudad, superó todas las previsiones, desbaratando la suposición soviética de que el sector occidental se rendiría ante el oriental por falta de suministros. Finalmente el bloqueo se levantó pacíficamente.

En julio, el presidente Truman anula el Plan Morgenthau, una serie de proposiciones acordadas con los soviéticos tras el fin de la guerra, que imponía severas condiciones a la reconstrucción alemana (entre ellas, la prohibición explícita de que los EE. UU. facilitaran ayudas a la reconstrucción del sistema económico alemán). Este plan fue sustituido por una nueva directiva (llamada JSC 1779) mucho más benévola con la reconstrucción alemana, y que enfatizaba la necesidad de crear una Alemania económicamente fuerte y estable para conseguir la prosperidad en toda Europa.[32]
KominformEditar
Artículo principal: Kominform

En septiembre los soviéticos crean el Kominform, una organización cuyo propósito era mantener la ortodoxia ideológica comunista dentro del movimiento comunista internacional. En la práctica, se convirtió en un mecanismo de control sobre las políticas de los estados satélite soviéticos, coordinando el ideario y las acciones de los partidos comunistas del Bloque del Este.[30] El Kominform tuvo que hacer frente a una inesperada oposición cuando, en junio del siguiente año, la ruptura Tito-Stalin obligó a expulsar a Yugoslavia de la organización, que mantuvo un gobierno comunista pero se identificó como un país neutral dentro de la Guerra Fría.[33] Junto con el Kominform, la policía secreta soviética, el NKVD, se ocupaba de mantener una red de espionaje en los países satélite bajo el pretexto de acabar con elementos anticomunistas.[34] El NKVD (y sus sucesores) acabaron por convertirse en organizaciones parapoliciales encargadas de sesgar cualquier intento de alejarse de la órbita de Moscú y la ortodoxia soviético-comunista.[35]
La OTANEditar
Alianzas militares en Europa (1949-1989)
Artículo principal: OTAN

En abril de 1949 se constituye la OTAN, con lo que los Estados Unidos tomaron formalmente la responsabilidad de defender la Europa Occidental.[34] En agosto de ese año, la URSS detona su primera bomba atómica.[6]

En mayo de 1949, se establece la República Federal de Alemania como producto de la fusión de las zonas de ocupación aliada.[17] Como réplica, en octubre de ese año, los soviéticos proclaman su zona de ocupación como la República Democrática Alemana.[17] Desde el inicio de la existencia de la RFA, Estados Unidos ayuda a su desarrollo militar. Para evitar que la RFA acabe por convertirse en miembro de la OTAN, el primer ministro soviético, Lavrenti Beria, propone fusionar ambos países en una sola Alemania que se mantendría neutral.[36] La proposición no salió adelante y en 1955 se admite a la RFA como miembro de la OTAN.[17]
AsiaEditar

Dentro de esta estrategia de generalización de la «contención», el teatro de operaciones se amplió de Europa a Asia, África y América Latina, con la intención de detener los movimientos revolucionarios, muchas veces financiados desde la URSS, como ocurría en el caso de las ex colonias europeas del Sudeste Asiático.[37] A principios de la década de 1950, los EE. UU. formalizaron alianzas militares con Japón, Australia, Nueva Zelanda, Tailandia y Filipinas (alianzas englobadas en el ANZUS y el SEATO), garantizando a Estados Unidos una serie de bases militares a lo largo de la costa asiática del Pacífico.[17]
Guerra civil chinaEditar
Artículo principal: Guerra Civil China

En 1949, el Ejército Rojo de Mao Zedong se proclama vencedor de la Guerra Civil China tras derrotar a los nacionalistas del Kuomintang, que contaban con el respaldo de Estados Unidos. Inmediatamente, la Unión Soviética establece una alianza con los vencedores, que habían creado un nuevo Estado comunista con la denominación de República Popular China.[38] Al coincidir en el tiempo la Revolución China con la pérdida del monopolio atómico de Estados Unidos (tras el inesperado éxito del RDS-1), la administración del presidente Truman trató de generalizar la Teoría de la Contención.[6] En un documento secreto fechado en 1950 (conocido como el NSC-68)[39] la administración de Truman proponía reforzar los sistemas de alianzas pro-occidentales y cuadruplicar los gastos en Defensa.[6]
Guerra de CoreaEditar
Artículo principal: Guerra de Corea

Una de las aplicaciones más evidentes de la Teoría de la Contención se produjo tras el estallido de la Guerra de Corea. Debido a que uno de los acuerdos tácitos de la Guerra Fría se basaba en la lucha de ambos bloques a través de guerras proxy, en donde los ejércitos soviéticos y estadounidenses nunca se enfrentarían directamente, Stalin se vio sorprendido por la participación de tropas estadounidenses en la defensa de Corea del Sur, que había sido invadida por los comunistas de Corea del Norte;[6] este despliegue militar había sido aprobado por las Naciones Unidas, ya que la Unión Soviética no pudo ejercer su derecho a veto al estar boicoteando la ONU por su negativa a aceptar que el gobierno representativo del Estado chino (y por lo tanto, el ocupante legítimo del asiento chino en el Consejo de Seguridad) era la China comunista en vez del derrotado gobierno pro-occidental de Taiwán.[40]

Una vez hubo estallado la guerra, Stalin insistió en mantenerla a toda costa. A finales de 1952 la guerra había alcanzado una situación de estancamiento, y a pesar de las directrices de Stalin, chinos y norcoreanos se preparaban para su final.El alto el fuego se aprobó en julio de 1953, una vez que Stalin había fallecido.[17]
La carrera al abismo: del aumento de las tensiones a la crisis de Cuba (1953-1962)Editar
Artículo principal: Guerra Fría (1953–1962)

En 1953 se produjeron cambios en el liderazgo político de ambos bandos, que dieron comienzo a una nueva fase en la Guerra Fría.[41] En enero de 1953, Dwight D. Eisenhower fue investido presidente de EE. UU. Durante los últimos meses de la administración Truman, el presupuesto para Defensa se había cuadruplicado; Eisenhower pretendió reducir el gasto militar apoyándose en la superioridad nuclear estadounidense y en una gestión más efectiva de las situaciones provocadas por la Guerra Fría.[6]

En marzo, muere Stalin, y Nikita Jrushchov, también conocido como Nikita Kruschev, se convierte en el nuevo líder de la URSS, tras haber depuesto y ejecutado al jefe de la NKVD, Lavrenti Beria, y finalmente al apartar del poder a Georgy Malenkov y Vyacheslav Molotov. El 25 de febrero de 1956, Khruschev impresionó a los delegados del XX Congreso del PCUS al denunciar los crímenes cometidos por Stalin durante su discurso Acerca del culto a la personalidad y sus consecuencias. En el discurso se sostenía que la única manera de conseguir una reforma exitosa era siendo conscientes de los errores cometidos en el pasado apartándose de las políticas llevadas a cabo por Stalin.[41]
Ruptura chino-soviéticaEditar

Tras el cambio de líder en la Unión Soviética se produjeron numerosas fricciones con algunos de los aliados soviéticos más proclives al estalinismo o a la figura de Stalin. La más notable de estas discrepancias entre países comunistas se plasmó en la ruptura de la alianza chino-soviética. Mao Tse Tung defendió la figura de Stalin tras la muerte de éste en 1953, y describió a Khrushchev como un arribista superficial, acusándolo de haber perdido el perfil revolucionario del Estado.[42]

Khrushchev se obcecó en reconstruir la alianza chino-soviética, pero Mao consideró que sus propuestas eran inútiles y descartó cualquier tipo de proposición.[42] Chinos y soviéticos comenzaron un despliegue propagandístico dentro de la propia esfera comunista[43] que acabaría convirtiéndose en una lucha por el liderazgo del movimiento comunista internacional,[44] hasta llegar tres años más tarde al enfrentamiento militar directo en la frontera que ambas potencias compartían.[45]
Aumento de las tensionesEditar

El 18 de noviembre de 1956, durante un discurso frente a embajadores del bloque occidental en la embajada de Polonia, Khrushchev pronunció unas polémicas palabras que impresionaron a los presentes: «Os guste o no, la Historia está de nuestro lado. ¡Os enterraremos!»[46] Sin embargo, posteriormente aclaró que no se refería a la posibilidad de una guerra nuclear, sino a la inevitabilidad histórica de la victoria del comunismo sobre el capitalismo.[47]

El Secretario de Estado de Eisenhower, John Foster Dulles, inició un nuevo giro en la Teoría de la Contención al enfatizar en el posible uso de armas nucleares contra los enemigos de EE. UU.[41] Agregó al discurso clásico de la «contención» un nuevo punto de apoyo al anunciar la posibilidad de una «represalia masiva», haciendo entender que cualquier agresión soviética sería respondida con todos los medios necesarios. Esta nueva teoría se puso en práctica durante la Crisis de Suez, donde la superioridad nuclear de Estados Unidos, junto con la amenaza de usarla, retrajo a los soviéticos de comenzar una batalla abierta contra intereses estadounidenses.[6]

Desde 1957 hasta 1961, Khrushchev mostró abiertamente su confianza en la superioridad nuclear de la Unión Soviética. Afirmaba que la capacidad misilística de la URSS era muy superior a la de Estados Unidos y que sus misiles podrían alcanzar cualquier ciudad estadounidense o europea. Sin embargo, Khrushchev rechazaba la visión de Stalin de una guerra inevitable y declaró que su intención era abrir una nueva época de coexistencia pacífica.[48] Khrushcev trató de reformular la idea soviético-staliniana, según la cual la lucha de clases a nivel mundial provocaría inevitablemente una gran guerra entre proletarios y capitalistas cuyo resultado final sería el triunfo del Comunismo. Khrushchev arguyó que la guerra era evitable, pues durante el tiempo de paz el capitalismo se colapsaría por sí mismo,[49] mientras que la paz dejaba tiempo y recursos disponibles para mejorar la capacidad económico-militar de la URSS.[50] Los EE. UU. se defendían mostrando su capacidad militar fuera de sus fronteras y el éxito del capitalismo liberal en todo el mundo.[51] A pesar del discurso de Kennedy que caracterizó a la Guerra Fría como una «lucha por las mentes de los hombres» entre dos sistemas de organización social, a mediados de la década de 1960 la lucha ideológica había quedado apartada frente a los objetivos geopolíticos de carácter militar y económico.[52]
Mapa de los firmantes del Pacto de Varsovia.
Estancamiento de la situación en EuropaEditar

Aunque ciertamente hubo una cierta relajación de las tensiones tras la muerte de Stalin en 1953, la situación en Europa seguía siendo incómoda, con ambos bandos fuertemente armados pero sin movimientos aparentes.[53] Las tropas estadounidenses seguían apostadas indefinidamente en la Alemania del Oeste y las tropas soviéticas continuaban estacionadas indefinidamente por toda la Europa del Este.

Para contrarrestar el rearmamento de la Alemania Occidental tras su entrada en la OTAN, los países de la órbita soviética sellaron una alianza militar conocida como el Pacto de Varsovia en 1955. Sin embargo, este movimiento fue más político que estratégico, pues la URSS ya había construido una red de defensa mutua con todos sus satélites antes incluso de que se formara la OTAN en 1949.[54]

Así, el status quo de Europa se mantuvo inalterado. Los soviéticos reprimeron la Revolución Húngara de 1956[55] sin que ninguna de las potencias occidentales tratara de movilizar su ejército contra la invasión del Pacto de Varsovia en suelo húngaro. Igualmente, la ciudad de Berlín continuó dividida y disputada.[56]
BerlínEditar

Durante noviembre de 1958, Khrushchev trató de desmilitarizar la ciudad de Berlín. Planteó a estadounidenses, británicos y franceses abandonar sus respectivas zonas de ocupación bajo la amenaza de transferir el control de los accesos de las potencias occidentales a la Alemania Oriental (lo que significaría el aislamiento del sector occidental de Berlín). La OTAN rechazó el ultimátum y a mediados de diciembre, Khrushchev abandonó la idea a cambio de una conferencia en Ginebra para dilucidar la cuestión berlinesa.[57]
Tanques soviéticos enfrentados a tanques estadounidenses en el Checkpoint Charlie, durante la crisis de 1961.

La última gran crisis de la ciudad se vivió en 1961. Desde principios de la década de los 50, la URSS y después sus estados satélite comenzaron a restringir fuertemente los movimientos migratorios.[58] A pesar de ello, cientos de miles de alemanes orientales conseguían emigrar a Alemania Occidental a través del agujero en la frontera que existía en la ciudad de Berlín, donde la circulación entre sectores orientales y occidentales era libre, creando así un trampolín para la emigración a Europa Occidental.[59]

Esta facilidad provocó una masiva fuga de cerebros de Alemania Oriental hacia Alemania Occidental de jóvenes cualificados: en 1961, el 20 % de la población activa en territorio oriental había emigrado a occidente.[60] En julio de ese año, la Unión Soviética volvió a plantear como ultimátum el abandono de la ciudad de todas las potencias ocupantes y la devolución de las zonas ocupadas de Berlín Occidental a Alemania Oriental, con lo que el agujero fronterizo sería eliminado.[61] Las potencias occidentales hicieron caso omiso del ultimátum.

Dos meses después del ultimátum soviético, Alemania Oriental comenzó la construcción de una barrera de cemento y alambre que separaba físicamente ambas zonas de la ciudad berlinesa, impidiendo la libre circulación entre las zonas oriental y occidental. La barrera fue creciendo hasta convertirse en el Muro de Berlín.[62]
La descolonizaciónEditar

Aprovechando la aceleración de la descolonización durante la década de 1950 y primeros años de 1960, tanto EE. UU. como la Unión Soviética compitieron por aumentar su influencia en los países descolonizados.[63] Además, desde el punto de vista soviético, la desaparición de los grandes imperios coloniales era una señal inequívoca de la victoria de la ideología comunista.[64] Los movimientos nacionalistas en algunos países (especialmente en Guatemala, Irán, Filipinas e Indochina) fueron iniciados o apoyados en muchos casos por grupos comunistas autóctonos —o, equívocamente, fue la idea más extendida entre los aliados Occidentales.[41]

En este contexto, los EE. UU. usaron a la CIA para derrocar a ciertos gobiernos y favorecer a otros.[41] La CIA tuvo un papel clave en el derrocamiento de países sospechos de ser pro-comunistas, como en el caso del primer gobierno electo democráticamente en Irán (Operación Ajax) en 1953 y la caída de Jacobo Arbenz Guzmán tras el Golpe de 1954 en Guatemala.[39] A su vez, EE. UU. trató de ayudar a gobiernos amigos con ayuda económica y militar, como en el caso de Vietnam del Sur.

La mayoría de naciones y gobiernos surgidos tras la descolonización en Asia, África y América Latina trataron de zafarse de la presión de elegir el bando pro-capitalista o pro-comunista. En 1955, durante la Conferencia de Bandung, decenas de países del Tercer Mundo acordaron mantenerse al margen de la dinámica de la Guerra Fría.[65] Este consenso se plasmó en la creación del Movimiento de Países No Alineados en 1961.[41] Como resultado de la aparición de un nuevo factor en la Guerra Fría, estadounidenses y soviéticos moderaron sus políticas y trataron de acercarse a estos nuevos países neutrales (sobre todo en caso de países clave como India o Egipto) de una manera menos agresiva que la sostenida hasta entonces. Los movimientos nacionalistas e independentistas consiguieron así crear un nuevo escenario más plural, superando la confrontación bipolar de la postguerra, y crearon las bases para las reivindicaciones nacionalistas en Asia y América Latina.[6]
Carrera armamentistaEditar
Número de cabezas nucleares de ambas superpotencias. Observése la abrupta escalada alrededor de la década de 1960

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, las dos potencias vencedoras disponían de una enorme variedad de armas, muchas de ellas desarrolladas y mejoradas durante el conflicto. Tanques, aviones, submarinos y otros avanzados diseños de navíos de guerra, constituían las llamadas armas convencionales. No obstante, la desigualdad resultaba patente, o por lo menos eso les parecía a los estadistas. Antes de la Segunda Guerra Mundial, la URSS contaba con el mismo número de carros de combate que el resto de las naciones juntas, y superaba en aviones de combate, al conjunto de todas las demás fuerzas aéreas.[66]

Después del conflicto, la diferencia numérica no era tan abrumadora, pero aún resultaba ostentosa. Sin embargo, su flota no podía competir en condiciones de igualdad con la de Estados Unidos. Tras la Batalla de Midway quedó demostrada la importancia del avión naval de ataque y el portaaviones en los conflictos marítimos. La armada soviética disponía de muchos menos barcos de este tipo que la estadounidense, y además, sus naves eran de menor tamaño, y no disponían de cubierta corrida para operar dos aeronaves simultáneamente, por lo que su inferioridad resultaba manifiesta.[67] Para la URSS, más problemático aún que la falta de portaaviones, era la falta de una red mundial de bases de aprovisionamiento abiertas durante todo el año. Mientras que Estados Unidos podía atracar sus buques en Nápoles, Rota, Hawái, Filipinas y muchos otros puertos más, la Unión Soviética no podía sacar sus barcos de puertos propios durante varios meses al año, pues sus puertos o estaban helados, o podían ser fácilmente bloqueados por los aliados. Era el caso de la flota del Mar Negro, que debía atravesar los 35 kilómetros del estrecho del Bósforo, que Turquía podía bloquear fácilmente.

En la aviación convencional, tanto en número como en calidad, los nuevos cazas y bombarderos soviéticos, no solo estaban a la altura, sino por encima de los occidentales, los aviones bombarderos Tu-4 lanzaron la primera Bomba Atómica Soviética. Pese a que el Pentágono siempre afirmaba poseer aparatos superiores a los de cualquier otro país, los enfrentamientos vividos durante la Guerra de Corea, Guerra de Vietnam y posteriormente, en la Guerra de la Frontera demostraron la igualdad, cuando no la superioridad, de los aviones soviéticos.

Pero eran las denominadas armas no convencionales las que llamaban poderosamente la atención: más poderosas, eficientes, difíciles de fabricar y extremadamente caras. La principal de estas armas era la bomba atómica. Al principio de la Guerra fría solo EE.UU. disponía de estas armas, lo que aumentaba significativamente su poder bélico. La Unión Soviética inició su propio programa de investigaciones, para producir también tales bombas, algo que consiguió en cuatro años; relativo poco tiempo, ayudándose de espionaje. En un principio, Estados Unidos centró sus investigaciones en perfeccionar el vector que transportara las bombas (misil o bombardero estratégico); pero fue cuando se supo que Moscú había detonado su primera bomba nuclear de fisión, cuando se dio luz verde al proyecto para fabricar la bomba de hidrógeno, arma que no tiene límite de potencia conocido.Esto se logró en 1952, y la URSS la obtuvo al año siguiente.[68] Pese a que la carrera iba muy pareja en el plano cualitativo no era lo mismo en el cuantitativo: contradiciendo a la preocupación occidental de aquella época, el ciudadano estadounidense y miembro del Instituto Thomas Watson, Sergéi Jrushchov afirma que en tiempo de la Crisis de los misiles de Cuba el poder nuclear estadounidense superaba al oriental en 10 veces o más[69]

Esta carrera armamentística fue promovida por el llamado Equilibrio de Terror, según el cual, la potencia que se colocase al frente en la producción de armas, provocaría un desequilibrio en el escenario internacional: si una de ellas tuviera mayor número de armas, sería capaz de destruir a la otra. No obstante, ya en el siglo XXI fuentes como The Times consideran que el esfuerzo soviético no se encaminó a superar al otro adversario, sino a alcanzarlo para, seguidamente, obligarlo a poner en práctica una estrategia defensiva no ofensiva (arrebatarle cuantos aliados pudiese conseguir). De esta misma opinión es Sergéi Jrushchov, quien afirma que la carrera estaba solo en la mente de los occidentales, porque para los soviéticos se trataba de ir incrementando su arsenal y perfeccionando sus vectores (misiles, bombarderos y submarinos) según sus posibilidades, porque no podía igualar o superar a occidente.[69] Esta desproporción parecen confirmarla hechos como que los misiles intercontinentales (ICBM) sólo comenzaron a estar a la altura de los estadounidenses, en lo que a operatividad y fiabilidad se refiere, hacia finales de los setenta. Tampoco los submarinos nucleares parecían poder medirse con los occidentales, como prueba la gran cantidad de accidentes que padecieron[70]
Carrera espacialEditar
Artículo principal: Carrera espacial
El lanzamiento del Sputnik 1 marcó el inicio de la carrera espacial. El cohete que lo puso en órbita era una versión modificada de un misil ICBM.

La carrera espacial se puede definir como una subdivisión del conflicto no declarado entre Estados Unidos y la Unión Soviética en el ámbito espacial. Entre 1957 y 1975, y como consecuencia de la rivalidad surgida dentro del esquema de la Guerra Fría, ambos países iniciaron una carrera en la búsqueda de hitos históricos que se justificaron por razones tanto de seguridad nacional como por razones ideológicas asociadas a la superioridad tecnológica

La carrera se da por iniciada en 1957, cuando los soviéticos lanzaron el Sputnik, primer artefacto humano capaz de alcanzar el espacio y orbitar el planeta. Así mismo, los primeros hitos en la carrera espacial los alcanzaron los soviéticos: en noviembre de ese mismo año, lanzan el Sputnik II, y dentro de la nave, el primer ser vivo sale al espacio: una perra Kudriavka, de nombre Laika, que murió a las siete horas de salir de la atmósfera. El siguiente hito también sería obra de los soviéticos, al conseguir lanzar en 1961 la nave Vostok 1, tripulada por Yuri Gagarin, el primer ser humano en ir al espacio y regresar sano y salvo.

La llegada del hombre al espacio fue celebrado como un gran triunfo para la humanidad. En Estados Unidos, la ciudadanía recibió la noticia como un duro golpe a la creencia de la superior capacidad tecnológica estadounidense[71] Como respuesta, el presidente Kennedy anunció, mes y medio después del viaje de Gagarin, que Estados Unidos sería capaz de poner un hombre en la Luna y traerlo sano y salvo antes de acabar la década.[72]

A principios de 1969, Estados Unidos consiguió fabricar el primer artefacto humano que orbitó sobre la Luna (el Apolo 8) mientras que los soviéticos tenían graves problemas en su programa lunar. El 20 de julio de 1969 se alcanzaba el cénit en la exploración espacial cuando la misión Apolo 11 consiguió realizar con éxito su tarea y Amstrong y Edwin Aldrin se convirtieron en los primeros humanos en caminar sobre otro cuerpo celeste. Poco después, los soviéticos cancelaban su programa lunar.

Estados Unidos siguió mandando astronautas a la Luna, hasta que la falta de interés y presupuesto hicieron cancelar el programa. En 1975, la Misión Conjunta soviético-norteamericana Apolo-Soyuz dio por finalizada la carrera espacial.
Crisis de los misiles de CubaEditar
Artículo principal: Crisis de los misiles de Cuba
Las fotografías tomadas por los aviones U-2 demostraron la construcción de silos soviéticos en suelo cubano

Al triunfar la Revolución cubana en 1959, se da un verdadero giro en la historia de América Latina, pues el naciente proceso de nacionalizaciones y reforma agraria afecta gravemente los intereses estadounidenses en la isla que se habían asegurado con la Enmienda Platt en 1902, esto conduce a fuertes roces entre Cuba y Estados Unidos que desencadenan en la ruptura de relaciones diplomáticas y a la expulsión de Cuba de la OEA, debido al aislamiento del resto del hemisferio y el bloqueo económico, el país se convierte en un fuerte aliado de la URSS y el resto del bloque comunista, convirtiéndose posteriormente en miembro del COMECON. Esta crisis llevó al mundo al borde de la guerra nuclear. Después del fracasado intento de invasión de la Bahía de Cochinos en abril de 1961. En 1962, la Unión Soviética fue descubierta construyendo 40 silos nucleares en Cuba. Según Jrushchov, la medida era puramente defensiva, para evitar que los Estados Unidos intentaran una nueva embestida contra los cubanos. Por otro lado, era sabido que los soviéticos querían realmente responder ante la instalación estadounidense de misiles Júpiter II en la ciudad de Esmirna, Turquía, que podrían ser usados para bombardear el sudoeste soviético.

Jrushchov envió navíos de carga y submarinos transportando armas atómicas hacia Cuba. Un avión espía descubrió las rampas de lanzamiento, y Estados Unidos ordenó el envío de navíos hacia Cuba.

El 22 de octubre de 1962, Estados Unidos interceptó los transportes soviéticos y ordenó cuarentena a la isla, posicionando navíos militares en el Mar Caribe y cerrando los contactos marítimos entre la Unión Soviética y Cuba. Kennedy dirigió un ultimátum a la URSS: demandó a la URSS que detuviera esos navíos bajo amenaza de emprender represalias masivas. Los soviéticos argumentaron que no entendían por qué Kennedy tomaba esta medida cuando varios misiles estadounidenses estaban instalados en territorios de países miembros de la OTAN contra los soviéticos, en distancias idénticas. Fidel Castro adujo que no había nada de ilegal en instalar misiles soviéticos en su territorio, y el primer ministro británico Harold Macmillan dijo no haber entendido por qué no fue propuesta siquiera la hipótesis de un acuerdo diplomático.

El 23 y 24 de octubre Jrushchov habría enviado mensaje a Kennedy, informando de sus intenciones pacíficas. El 26 de octubre informó que retiraría sus misiles de Cuba si Washington se comprometía a no invadir Cuba. Al día siguiente, pidió además la retirada de los misiles balísticos Júpiter de Turquía. Dos aviones espía estadounidenses U-2 fueron derribados en Cuba y Siberia el 27 de octubre, justo en el ápice de la crisis. Ese mismo día, los navíos mercantes soviéticos habían llegado al Caribe y trataban de atravesar el bloqueo. El 28 de octubre, Kennedy fue obligado a ceder a las peticiones y aceptó retirar los misiles de Turquía y no agredir a Cuba. Así, Nikita Jrushchov retiró sus misiles nucleares de la isla cubana.

Esta crisis dio nacimiento a un nuevo periodo: la distensión, señalada por la puesta en marcha del teléfono rojo —en realidad blanco—, línea directa entre Moscú y Washington, que aligeraría las comunicaciones en caso de otra crisis.
La détente (1962-1979)
La «segunda Guerra Fría»: Reagan, Gorbachov y el final de la Guerra Fría (1979-1991)Editar
Artículos principales: Guerra Fría (1979–1985) y Guerra Fría (1985–1991).
Estado de las Alianzas en 1980.
La invasión soviética de AfganistánEditar

En abril de 1978, el comunista Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA) se hizo con el poder en Afganistán tras la Revolución de Saur. A los pocos meses, los opositores al gobierno comunista lanzaron una revuelta en el este del país, que se creció rápidamente hasta convertirse en una guerra civil que se extendía por todo el país, con los rebeldes muyaidín atacando a las fuerzas gubernamentales a lo largo y ancho del país. El gobierno de Pakistán proveía estos rebeldes de lugares donde esconderse y entrenamiento militar. En el otro bando, el PDPA era apoyado por los asesores militares mandados desde la Unión Soviética.[102] Mientras tanto, en el PDPA se luchaban guerras internas entre la mayoría Jalq y los moderados Parcham. Como resultado, los parchamíes renunciaron a sus cargos en el gobierno y los oficiales militares parchamíes fueron arrestados con la excusa de un supuesto golpe de estado parchamí. Hacia 1979, Estados Unidos había comenzado un programa secreto para dar asistencia militar y armas a los muyahidines.[103]

En septiembre de 1979 el presidente jalq, Nur Mohammad Taraki, fue asesinado en un golpe interno del PDPA orquestrado por su primer ministro Jafizulá Amín, que asumió la presidencia. Los soviéticos, que desconfiaban de Amín, lo asesinaron en diciembre de 1979. Se formó un nuevo gobierno bajo las órdenes de los soviéticos, liderado por el parchamí Babrak Karmal y con la participación de ambas facciones. Se desplegaron más fuerzas soviéticas para estabilizar el país bajo el poder de Karmal, aunque los soviéticos no esperaban llevar el peso de las operaciones militares. Sin embargo, con su presencia y apoyo a uno de los bandos, los soviéticos se vieron envueltos en lo que debía haber sido una guerra doméstica.[104]

El presidente Carter describió la invasión soviética como «la más seria amenaza para la paz desde la Segunda Guerra Mundial».[105] Como consecuencia, retiró el tratado SALT II de su aprobación en el Senado, impuso un embargo sobre los cereales y la transferencia de tecnología a la URSS, pidió un incremento significativo del gasto militar estadounidense y finalmente lideró el boicot de los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980
La doctrina ReaganEditar

En enero de 1977, cuatro años antes de convertirse en presidente, Ronald Reagan reveló claramente en una entrevista su postura en relación a la Guerra Fría: «Mi idea de lo que debe ser la política estadounidense en lo que respecta a la Unión Soviética, es simple, y algunos dirán que simplista», dijo. «Es esta: nosotros ganamos y ellos pierden, ¿qué te parece?».[106] En 1980, Reagan ganó las elecciones, con la promesa de incrementar el gasto militar y enfrentarse a los soviéticos en cualquier lugar que fuera necesario.[107] Tanto Reagan, como la recién elegida Primera Ministra británica Margaret Thatcher, denunciaron tanto a la Unión Soviética como a la ideología comunista. Reagan calificó a la Unión Soviética como el «Imperio del mal» y predijo que el comunismo acabaría en «el montón de cenizas de la Historia».[108]

A principios de 1985, el anticomunismo visceral de Reagan se desarrolló en una postura conocida como la Doctrina Reagan en la que, además de la Contención, abogaba por el derecho de los EE. UU. de subvertir y derrocar los gobiernos comunistas existentes.[109] Además de continuar con la política de la administración Carter de apoyar a los opositores islamistas de la Unión Soviética y del gobierno pro-soviético del PDPA, la CIA también buscaba debilitar a la Unión Soviética promoviendo la aparición de un Islam político en aquellas Repúblicas Soviéticas de Asia Central de mayoría musulmana.[110] Además, la CIA alentó a la ISI pakistaní, de ideología anti-comunista, a entrenar a musulmanes de todo el mundo para que participaran en la yihad contra la Unión Soviética.[110]
Estancamiento económico soviético y reforzamiento militar estadounidenseEditar
Problemas estructurales de la economía soviéticaEditar

A principios de la década de 1980, los gastos militares representaban el 25 % del PBI soviético, a costa del gasto en bienes de consumo para los ciudadanos y la inversión en sectores civiles.[111] Los gastos acumulados en la carrera armamentística y otros compromisos derivados de su implicación en la Guerra Fría, causaron y magnificaron los profundos problemas estructurales del sistema económico soviético,[112] que acabaron provocando una crisis económica permanente durante el mandato de Brezhnev.

La inversión soviética en el sector de la Defensa no estaba dirigida tanto por una necesidad militar real, sino por los intereses privados de los miembros de la Nomenklatura que dependían de las inversiones públicas en el sector para mantener su poder e influencia.[113] Las fuerzas armadas soviéticas se convirtieron en las más grandes en función de la cantidad y tipos de armas que poseían, en número de tropas y el tamaño de su complejo militar-industrial. Sin embargo, todas estas ventajas cuantitativas de bloque oriental se veían muchas veces superadas por las ventajas cualitativas de los ejércitos más modernos y tecnológicamente más avanzados del bloque occidental.[114]

La escalada militar que comenzó Reagan no fue seguida de una escalada igual en la Unión Soviética, por falta de recursos económicos.[115] Los gastos militares soviéticos ya se consideraban excesivos, y junto con una economía planificada ineficiente y una agricultura colectivizada poco productiva, eran un lastre muy pesado para el desarrollo de la economía soviética[116] Al mismo tiempo, tanto Arabia Saudí como otros países no-OPEP comenzaron a incrementar su producción,[117] saturando el mercado del petróleo y empujando los precios hacia abajo. Esta bajada de precios afectó gravemente a la Unión Soviética, ya que la exportación de petróleo era su fuente principal de divisas.[111] [116] Los problemas derivados de una economía centralizada,[118] la bajada del precio del crudo y el gasto militar descontrolado condujeron a la economía soviética a una crisis sistémica[116]
Aumento de la capacidad militar estadounidenseEditar

Desde 1980, EE. UU. comenzó una escalada militar con el desarrollo de armas como el bombardero Rockwell B-1 Lancer, el misil LGM-118A Peacekeeper,[119] y sobre todo, el desarrollo experimental de la Iniciativa de Defensa Estratégica, conocida como «La Guerra de las Galaxias» que pretendía, mediante unos satélites colocados en la órbita terrestre, tener la capacidad de interceptar los misiles enemigos en pleno vuelo.[120]

La ciudadanía estadounidense todavía guardaba muchos recelos a la intervención militar directa desde el desastre de la Guerra de Vietnam.[121] La administración Reagan optó por el uso de tácticas rápidas y de bajo coste para la intervención en los conflictos en el extranjero, como el uso de la contrainsurgencia.[121] Durante 1983, la administración Reagan intervino en la Guerra Civil Libanesa, invadió Granada, bombardeó Libia y apoyó a los Contras, un grupo de paramilitares anticomunistas que buscaban derrocar al gobierno sandinista prosoviético de Nicaragua. Mientras que sus actuaciones en Granada y Libia fueron populares, su apoyo a los contrainsurgentes fue más controvertido, como en el caso del Irán-Contra[122]

Mientras tanto, los soviéticos seguían aumentando el gasto de sus intervenciones en el extranjero. Aunque Brezhnev afirmaba que la intervención soviética en Afganistán sería breve, las guerrillas musulmanas, con el apoyo de EE. UU., ofrecían una resistencia fiera al invasor.[123] La Unión Soviética llegó a movilizar 100.000 soldados en suelo afgano para sostener su gobierno-marioneta, lo que llevó a muchos observadores a calificar la guerra en Afganistán como «el Vietnam de los soviéticos».[123] La guerra de Afganistán tuvo unas repercusiones peores aún que la de Vietnam para los estadounidenses, pues el conflicto afgano coincidió con un periodo de desintegración interna y crisis económica en el sistema soviético.
Las reformas de GorbachovEditar

En el momento en el que el (comparativamente) joven Mijaíl Gorbachov se convirtió en Secretario General en 1985,[108] la economía soviética estaba totalmente estancada y sin fondos de divisas extranjeras a causa de la caída de los precios del petróleo de la década de 1980.[124] Esta situación motivó a Gorbachov para buscar nuevas medidas que revivieran la economía y mejoraran la calidad de un Estado enfermo y podrido por la corrupción.[124]

Tras unas reformas cosméticas, Gorbachov llegó a la conclusión de que eran necesarios cambios estructurales profundos, y en junio de 1987 anunció una serie de reformas económicas que se conocieron como la Perestroika[125] (reestructuración). La Perestroika relajó el sistema de producción soviético, permitió la actividad económica privada, y puso las primeras medidas para impulsar la inversión extranjera. Estas medidas pretendía redirigir los recursos del país de los costosos compromisos militares de la Guerra Fría a otras áreas más productivas de los sectores civiles.[125]

A pesar del escepticismo inicial de Occidente, el nuevo líder soviético demostró estar más comprometido con el desarrollo económico de la Unión Soviética que de continuar con una costosa carrera armamentística con EE.UU.[53] [126] Como medida para calmar a la oposición interna, Gorbachov introdujo la Glásnost (apertura), que incrementaba la libertad de prensa y la transparencia de las instituciones del Estado.[127] La Glásnost intentaba reducir la corrupción que se había instalado en las altas esferas del Partido Comunista y moderar los abusos del Comité Central.[128] La Glásnot también permitía un contacto más intenso de los ciudadanos soviéticos con el mundo occidental-capitalista, particularmente con los Estados Unidos, acelerando el proceso de «détente» entre ambas potencias.[129]
El deshielo de las relacionesEditar
Reagan y Gorbachov, durante la Cumbre de Ginebra

Como respuesta a las concesiones militares y políticas del Kremlin, Reagan aceptó retomar las conversaciones sobre los asuntos económicos y el replanteamiento de la carrera armamentística.[130] La primera de estas reuniones tuvo lugar en Ginebra, en noviembre de 1985.[130] En la sala de deliberaciones sólo estuvieron presentes ambos mandatarios acompañados de un intérprete. En principio, acordaron reducir el arsenal nuclear de cada país en un 50 %.[131] La segunda reunión tuvo lugar en la Cumbre de Reikiavik. Las conversaciones marchaban por buen camino hasta que se discutió el asunto de la «Guerra de las Galaxias», que Gorbachov quería que se desmantelara, a lo que Reagan se negaba.[132] Las negociaciones fracasaron, pero en una tercera reunión en 1987 se produjo un gran avance con la firma del Tratado INF, que eliminó los misiles balísticos y de crucero nucleares o convencionales, cuyo rango estuviera entre 500 y 5.500 kilómetros.

Las tensiones entre Occidente-Oriente iban desapareciendo rápidamente durante la segunda mitad de la década de 1980, hasta llegar a su punto máxima expresión en la cumbre final de Moscú, en 1989, para firmar los acuerdos START I[133] A lo largo de ese año, se hacía más aparente que los soviéticos no podrían mantener los subsidios con los que vendía gas y petróleo a precios bajos a sus aliados, ni soportar el coste de movilizar un gran número de tropas fuera de su frontera.[134] Además, con la proliferación de los misilies intercontinentales, la ventaja estratégica de una defensa basada en «países satélite» era irrelevante; por lo tanto, los soviéticos declararon oficialmente (Doctrina Sinatra) que no volverían a intervenir en los asuntos domésticos de sus aliados en la Europa del Este.[135] Las tropas soviéticas se retiraron de Afganistán[136] y ya en 1990, con el Muro de Berlín ya derruido, Gorbachov firmó el Tratado Dos más Cuatro que consagraba de iure la Reunificación alemana[134]

El 3 de diciembre de 1989, durante la Cumbre de Malta Gorbachov y el sucesor de Reagan, George H. W. Bush, declararon terminada la Guerra Fría.[137]
La caída del muro y la disolución de la Unión Soviética (1989-1991)Editar
El Muro de Berlín a principios de 1990

A lo largo del verano de 1989, una serie de subterfugios legales permitieron a los ciudadanos de Alemania Oriental pasar a la Europa Occidental: la desaparición de controles en la frontera de Hungría con Austria permitía a los ciudadanos de Berlín Este salir como turistas a Hungría, y de allí a Austria.[138] El Gobierno de Alemania Oriental respondió prohibiendo los viajes a Hungría, solamente para encontrarse con que el mismo problema se reproducía en Checoslovaquia, desde donde los ciudadanos pasaba a Hungría y desde allí a Austria.

El 18 de octubre el presidente de Alemania Oriental Erich Honecker dimitía y asumía su cargo Egon Krenz. Mientras tanto, las protestas se sucedían a lo largo de toda Alemania Oriental, hasta llegar a su cénit el 4 de noviembre, cuando medio millón de personas se manifestaron en Alexanderplatz.[139]

Los ciudadanos de Alemania Oriental seguían llegando en oleadas a Checoslovaquia para escapar a través de Hungría y Austria. La administración de Krenz acabó tolerando este subterfugio y finalmente, para facilitar las complicaciones aduaneras que se presentaban, el gobierno de Krenz decidió permitir a los ciudadanos de Berlín Este a salir directamente por los puestos fronterizos hacia Berlín Oeste. La nueva regulación que permitía los viajes privados entre ambas zonas se iba a presentar el 9 de noviembre, y entrarían en efecto al día siguiente.

Günter Schabowski, el portavoz del SED, tenía la tarea de anunciar estos cambios; sin embargo, Schabowski no participó en las conversaciones que dieron forma a la nueva regulación y no estaba enterado de todos los detalles.[140] Poco antes de la rueda de prensa que se daría para anunciar los cambios, se le pasó una nota con los cambios en la regulación, pero sin ofrecerle más información de cómo gestionar la noticia. En realidad, estas nuevas regulaciones se había completado solamente unas horas antes del anuncio, y deberían haber entrado en efecto al día siguiente para poder avisar a los guardas de los puestos fronterizos; pero nadie avisó a Schabowski de este detalle.[141]

Schabowski, por lo tanto, no pudo hacer otra cosa que leer la nota en voz alta. Cuando comenzó el turno de preguntas, uno de los periodistas preguntó cuándo tendrían efecto las mencionadas regulaciones. Tras dudar unos segundos, respondió que la nueva regulación entraba en efecto de manera inmediata,[141] y siguiendo el turno de preguntas, afirmó que las regulaciones afectaban igualmente a los puestos fronterizos de Berlín Oeste, aunque en la nota que se había leído no se hacía referencia ninguna a la ciudad de Berlín.[142]

Los extractos de esta rueda de prensa abrieron los informativos de Alemania Occidental (cuya señal llegaba también a la práctica totalidad de Alemania Oriental) El presentador de uno de los programas de la ARD, Hans Joachim Friedrichs, proclamó: «Este es un día histórico. Alemania Oriental ha anunciado que, con efecto inmediato, las fronteras han sido abiertas. La RDA está abriendo las fronteras... los puestos fronterizos de Berlín están abiertos».[141] [140]

Tras oír la retransmisión, los ossis (ciudadanos de Berlín Este) comenzaron a reunirse en los seis puestos fronterizos a lo largo del Muro de Berlín, exigiendo a los guardias fronterizos que abrieran inmediatamente los puestos de control.[140] Los guardias, sorprendidos y sobrepasados por la situación, comenzaron a llamar frenéticamente a sus superiores. En un principio, se ordenó controlar a las personas «más agresivas» y sellarles el pasaporte de manera que no pudieran volver a entrar a Alemania Oriental (lo que significaba revocarles la ciudadanía). Aun así, miles de personas seguían en los controles fronterizos, exigiendo pasar al otro lado «tal y como Schabowski ha dicho».[141]

Al poco tiempo, estaba claro que ninguna autoridad del Berlín Oriental tomaría la responsabilidad de ordenar el uso de la fuerza letal, de manera que los guardias, superados claramente en número, se vieron impotentes ante las oleadas de ciudadanos. Finalmente, a las 22:45, los guardias cedieron y abrieron los puestos fronterizos dejando pasar a la gente sin apenas control, o directamente, sin pedir siquiera el pasaporte.

La división de la ciudad acabaría formalmente el 3 de octubre de 1990.
La caída de las democracias populares en Europa del esteEditar

En 1989, el sistema soviético de alianzas estaba al borde del colapso, y sin apoyo militar de la URSS, los líderes comunistas del Pacto de Varsovia perdieron gran parte de su poder.[136] Organizaciones de base, como el sindicato polaco Solidarność, aumentaron rápidamente su popularidad. En 1989, los gobiernos comunistas de Polonia y Hungría fueron los primeros en comenzar a negociar la organización de unas elecciones libres. En Checoslovaquia y Alemania Oriental las masivas protestas depusieron a los inmóviles líderes comunistas. También cayeron los regímenes de Bulgaria y Rumanía, siendo ésta última la única en la que hubo derramamiento de sangre durante el cambio de régimen.
La ruptura interna de la Unión de Repúblicas Socialistas SoviéticasEditar

Dentro de la URSS, la nueva política de glásnost acabó por romper los lazos que mantenían a las distintas Repúblicas de la Unión Soviética.[135] La libertad de prensa y la disidencia amparada bajo la glásnost provocó un resurgimiento de la «cuestión nacional» y provocó que varias repúblicas proclamaran su autonomía de los designios de Moscú. En febrero de 1990, meses antes de la disolución total de la URSS, el Partido Comunista de la Unión Soviética tuvo que ceder el monopolio centralista del poder estatal tras 73 años.[143] Las repúblicas bálticas fueron más allá y proclamaron su independencia total de la URSS.[144]
Disolución final de la Unión SoviéticaEditar

En un principio, la actitud tolerante que Gorbachov tenía hacia los cambios en Europa del Este, no significaba la misma tolerancia hacia los cambios radicales dentro del territorio de la Unión Soviética. La represión soviética que se ejerció en los países bálticos tras la declaración de su independencia, chocaban con la intención del presidente Bush de mantener unas relaciones normalizadas con la URSS, avisando a Gorbachov de que los lazos comerciales entre ambos países se verían gravemente afectados si la violencia continuaba.[145] Sin embargo, la realidad era que el Estado soviético se desmoronaba inexorablemente, hasta el golpe de gracia que supuso el fallido golpe de agosto de 1991. Un número cada vez mayor de Repúblicas soviéticas manifestaba su intención de independizarse de la URSS, especialmente la Rusia, lo que hubiese significado el hundimiento total y caótico de la Unión Soviética. El 21 de diciembre de 1991 se firmó el tratado que creaba la Comunidad de Estados Independientes, que debería ser la heredera legal de la URSS, en la que cada república sería independiente y libre de unirse, y se mantendría una unión muy laxa en una especie de confederación. La CEI acabó siendo el marco donde, según los líderes rusos, se llevaría a cabo «un divorcio civilizado» de las distintas repúblicas soviéticas.[146]

La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la URSS, se declaró oficialmente disuelta el 25 de diciembre de 1991.[147]
La guerra fría en otras latitudes
La guerra fría en la historiografía occidental
Factores latentes de la Guerra Fría
Véase también
Referencias
Enlaces externos
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